La plenitud de la Ley es el Amor

La plenitud de la Ley es el Amor

Febrero 16, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Jesús nos presenta hoy en su evangelio, buena noticia, una novedad que rompe paradigmas y quiebra los esquemas legalistas del Antiguo Testamento en las relaciones entre las personas. Él ha venido a mostrarnos con su entrega incondicional lo que es el amor misericordioso y sacrificado de Dios por cada hombre, por todos los hombres. Él ha venido a enseñarnos el valor infinito de la dignidad humana y cómo debe ser la relación entre nosotros.No solo es grave matar sino ofender a cualquier hermano con palabras que pisoteen su dignidad y sus derechos. «Habéis oído que se dijo a los antepasados: “No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal”.Frente a la mentalidad del que peca y ora empata, Jesús propone la reconciliación con el hermano antes de ofrecerle a Dios nuestras oraciones. No podemos jugar a ser santos y pecadores al mismo tiempo.En los conflictos que se suscitan en la normal confrontación de las relaciones humanas Jesús recomienda la conciliación, basada en el diálogo entre hermanos, como primera medida antes de someter el conflicto a un proceso dispendioso que puede entorpecer la relación de las personas. “Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel”.En la vida del matrimonio Jesús nos recuerda de nuevo el respeto profundo entre los esposos y la grandeza de sus exigencias. Advierte que inclusive las miradas de los esposos mal intencionada a una mujer o a un hombre ajenos pueden considerarse como un adulterio en su corazón. «Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”. De la misma forma el divorcio no puede ser la salida fácil de un compromiso de amor para toda la eternidad. “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”.Finalmente Jesús nos recomienda ser hombres y mujeres verdaderos en nuestras relaciones cotidianas. «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: “No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos… Sea vuestro lenguaje: “Sí, sí”; “no, no”: que lo que pasa de aquí viene del Maligno”.La plenitud de la ley solo la da el Amor que dignifica y engrandece la persona.

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