La pasión de Cristo: prueba de amor

Abril 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Iniciamos hoy la Semana Santa, que conmemora el acto supremo en que Jesucristo, dio la vida por la humanidad.De sí mismo Jesús afirmó: “Nadie me quita la vida, yo la doy por propia voluntad” (JN 10, 17). La vida es el regalo más maravilloso de cada persona. En la realidad que vivimos, nos toca afrontar el límite desconcertante de la vida que es la muerte, no es el final de todo. Jesús no es un mito. Él asumió su existencia, comprendió que la vida no tiene sentido sino cuando se entrega y se sacrifica por amor.Por siglos esperó el pueblo elegido de Israel, el cumplimiento de las promesas de Dios, hechas a patriarcas, profetas y reyes. Cuando llegó la plenitud de los tiempos Dios envió a su Hijo a fin de que con su enseñanza y con su vida, realizara la liberación de la humanidad, sometida al desequilibrio, a las sombras del pecado y la muerte. La pasión y muerte de Jesucristo, que leemos en los cuatro evangelios, es un misterio insondable que jamás la mente humana podrá comprender.El drama de la pasión y muerte de Jesucristo, desde la fe, es la prueba del amor extremo de Dios por la humanidad, por cada uno de nosotros. En la Semana Santa centremos nuestra atención y reflexión en Cristo crucificado y resucitado, sintámonos atraídos por El. Cristo dijo: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacía mi “(JN 12, 32).Que nos atraiga Jesucristo, para que Él sea el centro de nuestra existencia, que Él sea para nosotros: El Camino, La Verdad y La Vida. Celebrar la Semana Santa es creer que Jesucristo con su muerte en cruz destruyó nuestra muerte y que al resucitar, con su victoria sobre la muerte nos ha llamado a la vida nueva, al gozo y esperanza.

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