La misión del buen pastor

La misión del buen pastor

Abril 22, 2018 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En su visita a Colombia, en Medellín, el papa Francisco se dirigió a los consagrados, especialmente a los sacerdotes, invitándolos a permanecer en Jesús tocando su humanidad, y les dijo que esto se logra “con la mirada y los sentimientos de Jesús, que contempla la realidad no como juez, sino como buen samaritano; que reconoce los valores del pueblo con el que camina, así como sus heridas y pecados; que descubre el sufrimiento callado y se conmueve ante las necesidades de las personas, sobre todo cuando estas se ven avasalladas por la injusticia, la pobreza indigna, la indiferencia, o por la perversa acción de la corrupción y la violencia”.

Este domingo la Iglesia Católica celebra la jornada del Buen Pastor, del que Cristo aparece como el modelo a imitar, por eso él dice de sí mismo: “Yo soy el Buen Pastor, conozco las ovejas y doy la vida por ellas”.
Es un día para orar por las vocaciones sacerdotales; Cali y el Valle del Cauca necesitan más sacerdotes que al estilo de Jesús, hagan todo lo que el papa Francisco y la Iglesia en general nos pide a los pastores de almas. Quienes sientan el llamado no tengan miedo, porque sin duda el Señor está con cada uno y les infunde la gracia necesaria para cumplir bien su misión.

¿Y de cual misión se trata? La sintetizo en dos acciones: instaurar en el mundo el Reino de Dios, que es justicia, amor y paz, y ayudar a redescubrir la llamada de Dios a la santidad, pues “esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1Tes. 4,3). Aquí se centra la misión del Buen Pastor, hacer posible que la santidad transforme la vida de todos, porque “en la medida en se santifica, cada cristiano se vuelve más fecundo para el mundo” (Francisco, Exhortación Apostólica Gaudete et exsultate, 33).
La misión sigue abierta en una Iglesia en salida que acompañe y anime a los cristianos fieles para que perseveren, a los débiles y dudosos para que vuelvan a Dios, y a los alejados o que no conocen a Dios, para que descubran en Él la razón de su vida, pues, como dice Jesús, “tengo otras ovejas que no son de este redil”.

En esta jornada, oramos pues por la santificación de todo el pueblo de Dios; oramos por los sacerdotes y obispos, para que el primer testimonio de vida que demos sea el de una vida santa.

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