“La gente no pensaba sino en comer, en beber y en casarse”

“La gente no pensaba sino en comer, en beber y en casarse”

Noviembre 28, 2010 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

De esta manera tan gráfica describe Jesús en el Evangelio de este Primer Domingo de Adviento la situación de irreflexión e irresponsabilidad de los contemporáneos de Noé cuando ya estaba anunciado el diluvio que luego los destruyó a todos. Por supuesto, este texto no tiene nada que ver con la difícil situación que hoy viven más de un millón trescientos mil colombianos víctimas del crudísimo invierno que padece el país, a no ser que leamos en él la irresponsabilidad con que hemos manejado el tema de la deforestación de cuencas hídricas y la ubicación de viviendas en zonas de alto riesgo. Pero no, Jesús alude en este pasaje a la actitud responsable, en general, con la que tenemos que asumir la vida entera ante la certeza de su futuro regreso como Juez universal: esta es una dimensión típica del tiempo del Adviento, y por cierto que buena falta nos hace volver a esto.En efecto, si echamos una mirada a nuestros medios de comunicación comprobaremos que mucho hablan sobre el comer, el beber, el casarse (añadiendo quizá a la enumeración del Maestro lo referente al vestirse, dado el papel preponderante que ocupa la moda en nuestra cultura contemporánea). Y bien está que se ocupen de estos temas: ¿quién va a negar la importancia que reviste la comida, la bebida, el vestido y la escogencia de pareja para el bienestar del hombre?Pero lo grave está en desentenderse de la actitud de vigilancia (como cuando hay amenaza de robo, dice Jesús) que es propia de la vida cristiana. Acojamos, pues, la llamada que se dirige a cada uno en este comienzo del nuevo año litúrgico y estemos preparados, porque a la hora menos pensada vendrá el Hijo del hombre.

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