La fuerza de la oración

Octubre 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

El pueblo chileno desde el comienzo de la tragedia de los 33 mineros de la mina San José puso su confianza en Dios, a través de la oración constante, y en la técnica de los expertos en el rescate de personas a profundidades extremas. Y, gracias a Él, a la solidaridad mundial y a la técnica por el valor de la vida, salieron sanos y salvos todos los mineros.Es la confianza en Dios a través de la oración lo que logra milagros en nuestra vida como lo constatamos en la parábola de la viuda insistente del evangelio de hoy que, por su constancia, logró que el juez ateo le hiciera justicia. “Es tanto lo que esta viuda me molesta que voy a defenderla. Esto es lo que dice un juez sin conciencia. ¿Y creen que Dios no saldrá en defensa de sus escogidos cuando claman a Él día y noche?” (Lucas 18, 1 8).La oración es el diálogo personal, cotidiano, sincero y verdadero con Dios a través del cual le expresamos nuestros sentimientos más profundos de agradecimiento, de admiración, de reconocimiento, de perdón y también de petición por nuestras necesidades. Lo que Jesús nos enseña hoy es que esta relación personal con Dios llamada ‘oración’ se haga “siempre y sin desánimo”.La grandeza del hombre no sólo se mide por las conquistas científicas y por los grandes descubrimientos, se evidencia sobre todo en su confianza inquebrantable en la voluntad de Dios alimentada diariamente por el encanto de la oración humilde. Jesús termina su parábola haciéndonos una pregunta que nos debe poner a pensar: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará en la tierra esa confianza?”

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