La Fe de nuestros pueblos

Julio 12, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La visita del papa Francisco a Ecuador, Bolivia y Paraguay es un llamado, con autoridad moral y testimonio personal de vida, a reencontrar la bondad humana, de nuestros pueblos y sus dirigentes. La figura serena, alegre, sencilla, cercana, afectuosa y enérgica del Papa, es en sí misma mensaje que convoca, que revive la simpatía de la fe, la riqueza y tesoro que es ella para las sociedades humanas.“Soy huésped y peregrino entre ustedes, dijo al llegar a Bolivia, para confirmar la fe de los creyentes. Para que, cuantos creemos en Jesús, mientras peregrinamos en esta vida, seamos testigos de su amor, fermento de un mundo mejor, y colaboremos en la construcción de una sociedad más justa y solidaria”.Necesitamos valorar las raíces de nuestra fe cristiana, enterradas muchas veces por la oleada cultural de cambios y modelos de vida que se basan en el dinero, el consumo y la fuerza. Necesitamos acortar distancias hacia la bondad humana, tan desdibujada por la arrogancia del poder, las ideologías, las armas, la codicia y prepotencia de minorías poderosas, la degradación de los excluidos y de los opulentos. Colombia necesita romper esos muros que han levantado la riqueza injusta y la mafiosa, el poder partidista y la corrupción, la lucha armada y la represión del Estado, la sangre y las heridas de tantos años y horrores. “El diálogo es indispensable. Hay que construir puentes en vez de levantar muros. Todos los temas, por espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas”, dijo Francisco en Bolivia.El Evangelio del domingo es esta libertad, esta fuerza, esta fraternidad y tolerancia, este empeño juntos para que la fe recupere la bondad perdida en nosotros, en nuestros pueblos.Que se multipliquen los profetas y misioneros de la bondad humana como Amos, como los discípulos que Jesús envía, como el Papa Francisco. Colombia: es tu turno. Salgamos del mito de la caverna a la dura realidad de nuestra creciente pérdida de la bondad humana.

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