La Buenaventura que me gusta

La Buenaventura que me gusta

Febrero 18, 2018 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por: Monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura


En estos últimos tiempos, Buenaventura ha sido noticia nacional debido a las situaciones de violencia generadas por diferentes actores y por múltiples circunstancias. Un caso reciente ha sido la muerte dolorosa de Temístocles Machado Rentería, el pasado 27 de enero.

Pero a pesar de todas las noticias malas, son muchos más los que creen en las bondades y en las oportunidades de esta tierra hermosa y llenas de riquezas.

Lo primero que hay que resaltar, es que Buenaventura está compuesta de gente maravillosa en sus tres etnias. Personas amables, alegres, trabajadoras, luchadoras y con un alto sentido de pertenencia. Aquí, cualquier disculpa es buena para celebrar en medio de currulaos y otros ritmos propios. Esto es riqueza cultural.

Otro elemento para destacar es el territorio. Bañado no solo del gran Océano Pacífico, sino de muchísimos ríos, quebradas, nacimientos, cascadas. El gran territorio del distrito, es dominado por las selvas que aun conservan una gran variedad de flora y fauna. Esto es riqueza natural.

Cuando se acercan los visitantes que vienen de Cali o del centro del país, se encuentran con unas excelentes carreteras -algunas partes todavía en construcción-, túneles modernos y paisajes que invitan a disfrutar el viaje y a valorar las inversiones del Gobierno Nacional. Esto es riqueza en infraestructura.

Llegados al distrito, los visitantes se encuentran con enormes grúas, pórticos que no paran de ingresar al país todo tipo de productos, para la industria, el comercio y el bienestar de todos los colombianos. También por allí sale nuestro café y otros productos de la industria local que generan divisas, empleos y desarrollo. Esto es riqueza económica.

Otro de los grandes aportes que da esta tierra a propios y extraños, es la variedad gastronómica. Sus ricos platos, son fruto de manos laboriosas y llenas de amor.

Finalmente, Buenaventura es una puerta hacia un mundo exótico desconocido en sus mares y ríos, pero también es un puente que une dos continentes con todas las ventajas competitivas que esto genera. Esto es riqueza estratégica.

No se puede ver a Buenaventura solamente como un territorio de violencia y corrupción. Debe existir otra mirada más optimista y esperanzadora que lleve a la apuesta por este territorio, no para extraerle sus riquezas sino para valorarlas y defenderlas. Esa es la Buenaventura que me gusta y que todo el país debería conocer.

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