Jesús, alimento de la nueva evangelización

Agosto 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Cuando Jesús, pan vivo bajado del cielo, comenzó a revelarse como el alimento que todos debíamos comer para la vida eterna, un grupo de judíos de la sinagoga de Cafarnaúm se escandalizó y comenzó a decir: ¿Cómo puede este hombre darnos a comer su carne? Jesús les respondió: “Yo les aseguro que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Juan 6, 51-58).Con estas palabras Jesús revela en el evangelio de Juan la verdad de la Eucaristía que nos dejó en la última cena del jueves santo. En el colmo de su amor hasta el extremo Jesús quiso quedarse con nosotros como alimento verdadero.Toda la realidad de Jesús con su muerte y resurrección es lo que comulgamos cada vez que comemos su cuerpo y bebemos su sangre en la Eucaristía. Esta comida nos proporciona resurrección por eso la llamamos pan de vida eterna y bebida de salvación.En la tarea de la nueva evangelización Jesús Eucaristía es el camino y el alimento imprescindible. Así lo planteaba el cardenal Ratzinger en una catequesis del año 2001: “Evangelizar quiere decir: mostrar este camino, enseñar el arte de vivir. Jesús dice al comenzar su vida pública: Él me ha ungido para llevar las buenas nuevas a los pobres (Lc 4, 18); y esto quiere decir: Yo tengo la respuesta a vuestra pregunta fundamental; os enseño el camino de la vida, el camino de la felicidad, Yo soy ese camino”.No basta creer en Jesús. Es necesario creerle a Jesús, a sus palabras y a su propuesta extraordinaria en la Eucaristía: “El que coma de este pan vivirá eternamente”.

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