Jesucristo es resurrección y vida

Abril 02, 2017 - 07:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por muchas décadas Colombia ha vivido una violencia cruel y despiadada que hizo vivir una falsa y engañosa cultura de muerte, de falta de respeto a la vida humana, desde su concepción natural hasta su ocaso natural.

El Cristianismo es la religión que promueve y defiende la auténtica cultura de la vida. Jesucristo mismo afirmó de sí mismo: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”.

Ya a las puertas de la Semana Santa, que conmemora la pasión, la muerte en cruz y gloriosa resurrección de Cristo, hoy se pone a nuestra reflexión el acontecimiento portentoso de la resurrección de Lázaro.

Es el evangelista San Juan quien nos narra con detalles significativos este hecho, que muestra la victoria de la vida sobre la muerte. Allí se encuentran unidos el milagro y la enseñanza de Jesús de Nazaret sobre su identidad personal que es resurrección y vida para quien cree en El.

La resurrección de Lázaro es el signo más importante de los siete que refiere el evangelista San Juan, el último enemigo en ser vencido es la muerte.

Las hermanas de Lázaro, Marta y María, mandan a decir a Jesús de Nazaret: “Mira que tu amigo está enfermo” La respuesta del Señor es desconcertante: “Nuestro amigo Lázaro está dormido, voy a despertarlo.” El sueño indica la muerte, cuando un enfermo recupera el sueño de manera natural es signo de mejoría. El enfrentamiento de Jesús de Nazaret con la muerte de Lázaro es una anticipación de su propio enfrentamiento con la cruz y la muerte que le esperan.

Es humano y amistoso el encuentro de Marta y María con el Señor.
Resurrección y vida es el sentido último de la misión de Jesús.

Quien lo acepta por la fe, quien acoge y vive su palabra, quien cree en el que lo envió, ha pasado de la muerte a la vida, unirse al Señor Jesús garantiza la vida a pesar del trance necesario de la muerte. Con Cristo, la muerte, aniquilación total, ha sido superada por la vida. Dios que es la vida en plenitud no abandona a los suyos en el momento de la muerte, les hace participar de su misma vida.

Quien busca con afán el sentido pleno de la vida, quien anhela ser feliz, tiene la oportunidad de creer en Jesucristo quien con claridad hoy afirma de sí mismo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre. Decídete a creer en Cristo y vivirás para siempre, serás feliz de verdad”.

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