Jerusalén se conmovió

Jerusalén se conmovió

Abril 13, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

“Y la gente que iba delante y detrás de Jesús gritaba: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Y al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. ¿Quién es éste? decían. Y la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea». Mateo 21, 9-10Así como la luz del sol se refracta cuando atraviesa pequeñas gotas de agua en la atmósfera terrestre y nos hace ver el bellísimo fenómeno de un arco multicolor, de la misma manera, la luz gloriosa de Jesucristo muerto y resucitado al iluminar nuestras vidas terrestres, enciende una vida nueva llena de vivos colores que marcan en nosotros una nueva creación.En la mañana del Domingo de Ramos entre las aclamaciones de los niños y de los humildes cuando ven que Jesús entra a Jerusalén montado en una asna acompañada de su borriquito, se levanta majestuoso el arco iris pascual que se cierra posteriormente con el fuego del Espíritu Santo en Pentecostés.Dentro de este arco iris pascual producido por el amor hasta el extremo de Jesús (Juan 13, 1) podemos comprender mejor los días santos que hoy todos los cristianos del mundo comenzamos a celebrar. En la última cena del Jueves Santo por la tarde contemplaremos a Jesús regalando su amor nuevo en el lavatorio de los pies, en la cena pascual y en la participación de su sacerdocio a los apóstoles. En el Viernes Santo contemplaremos a Jesús crucificado como el amor misericordioso del Padre que siempre perdona a costa de su cuerpo entregado y de su sangre derramada.En la Vigilia Pascual del sábado contemplaremos a Jesús, El Resucitado, venciendo la oscuridad con su luz gloriosa, sembrando con su Palabra nuestros corazones vacíos, saciando con el Agua viva del bautismo la sed que tenemos de Dios y ofreciendo su cuerpo y su sangre gloriosos como el único alimento para la vida eterna.

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