Humanos con espíritu

Mayo 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Pienso en los seres humanos que habitamos hoy los cinco continentes, enmarcados en los dos océanos, herederos de razas, culturas, lenguas, tradiciones y sueños. Siento que, siendo tan distantes y distintos, cada día somos más cercanos y tenemos más en común. vamos ganando en intercambio, reciprocidad, globalidad y sentido común de pertenencia al mismo planeta, de responsabilidad por nuestra única fuente y casa: la tierra, los océanos, el cosmos. No será fácil ascender en ese sentido, eliminar la voluntad depredadora, la guerra, las injusticias y discriminaciones, la segregación racial y muchos otros desafíos. No está a la vuelta de la esquina abrir una mesa común, abundante y multiplicable, ejemplarizada en aquellos cinco panes y los dos peces, imagen evangélica de la exuberancia de Dios y de la humanidad eucarística que se inicia con Jesús. Será más fácil seguir pensando a lo Malthus, que es necesario limitar el número de comensales por caminos de políticas demográficas inescrupulosas, en vez de abrir la mesa a todos y educarnos entre todos en el arte de agradecer, cuidar, multiplicar y compartir. Pero Pentecostés nos cambia completamente la manera de ser y de vernos a nosotros mismos, de afrontar nuestro mundo y nuestra historia. Cuatro palabras de Jesús nos permiten un nuevo comienzo, una nueva creación, un nuevo soplo sobre el barro que somos, que es cada ser humano: “Reciban el Espíritu Santo”. Entonces pasamos de ser habitantes del planeta, unos más entre tantos miles de millones, anónimos de la demografía global, seres solos, perdidos entre las muchedumbres, a ser habitados por Dios, más estrictamente, por el Espíritu Santo, Espíritu humano de Jesús y del Padre Dios. Pasamos de mero individuo a comunidad interior, de ser solamente personas a ser templos vivos. Un humano victorioso de la muerte, del mal y del odio, el humano del futuro pleno y eterno, habita dentro de ese humano frágil y mortal, miedoso y esclavo, ambicioso y opresor: es Jesús Resucitado, es el Espíritu Santo del Dios humanado, enviado por el Padre. Pentecostés, Trinidad, Corpus, serán esas fiestas litúrgicas que nos hablan de esa nueva humanidad. ¿Eres tú de los que ni sabían que había Espíritu Santo? Recíbelo y haz lo posible por testimoniar esta gracia a muchos… muchos seres humanos. Amén.

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