“¡Hijita, de pie!”

Julio 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

San Marcos nos ha conservado esta expresión del Maestro en su lengua original, el arameo (“Talitá kum”), lo que nos permite entrever la gran impresión que causó en la comunidad la resurrección de aquella niña de doce años, hija de uno de los jefes de la sinagoga llamado Jairo. Jesús ordena: “Niña, levántate”, (como dirá, años más tarde, ante la tumba del amigo de Betania: “¡Lázaro, sal fuera!”) y en ambos casos la muerte suelta sus presas. Jesús actúa con la máxima discreción: sólo admite como testigos a los padres de la niña y a tres apóstoles; más aún, pretende disuadir a los alborotadores profesionales del duelo, y una vez obrado el milagro, insiste ante los padres “que nadie lo sepa”. El evangelista añade un detalle de infinita ternura: Jesús tiene la delicadeza de recordarles a los papás que debían darle de comer a la resucitada, quien se habría alimentado mal durante su enfermedad. ¡Cuántas jóvenes hoy necesitan escuchar la palabra de Jesús que les diga: “¡Hijita, ponte en pie!” Levántate de tu esclavitud a las drogas, a la bebida, al sexo; de tu dependencia a la moda, de tu figura corporal, de la farándula y diversión. Y en general, cuántas mujeres hoy necesitan acercarse al Maestro y oír de sus labios la palabra redentora: “Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad”, así como lo oyó la mujer que sufría flujo de sangre y que se acercó a Jesús, mientras iba él a resucitar a la niña. ¡Las mujeres son las protagonistas del evangelio de hoy y de siempre! No nos contentemos con acumular estadísticas sobre crímenes de violencia contra la mujer (¡que desgraciadamente son demasiados!) sino mostrémosles al amigo Jesús, el que de veras puede liberarlas y restituirles su plena dignidad.

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