Gracias, perdón, permiso

Octubre 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

El evangelio de este domingo (Lucas 17, 11-19) es un reclamo de amor por parte de Jesús a diez leprosos que después de ser curados no agradecieron la salvación, salvo uno que era samaritano que si regresó para agradecer personalmente la curación. Esto me hace pensar que nosotros no podemos solucionar nuestros problemas aisladamente y sin contar con Dios. Y es cierto que en los acuerdos firmados antes del plebiscito fue muy tímida la alusión a Dios como verdadero garante de la paz y se excluyeron algunos grupos políticos. En el agradecimiento esta la verdadera salvación.El papa Francisco sale con estrategias pedagógicas que nadie se imagina. En repetidas ocasiones nos ha dicho que para las buenas relaciones entre las familias, los grupos y los amigos debemos tener siempre presente tres palabras: gracias, perdón, permiso. Y esto que es propio de una básica buena educación cómo es de necesario entre nosotros los colombianos ahora que estamos buscando, entre todos, salidas inteligentes para la construcción de la paz tan quebrada por los diferentes conflictos que nos agobian.Gracias Señor por todos los colombianos y extranjeros que en los últimos tiempos han salido de todas las orillas políticas y sociales luchando por sacar a Colombia de un torbellino de violencia que muchas veces nos ha paralizado.Perdón Señor por todas las víctimas de la violencia que hemos causado directa o indirectamente. Por acción u omisión. Por la pasividad y la indiferencia de muchos ante los conflictos. Por dejar que sean unos pocos los que decidan la suerte política de este país y con una actitud abstencionista mostrar muy poco o nada el amor de patria.Permiso Señor nos sentamos todos como hermanos a tu mesa para buscar con tu ayuda los verdaderos caminos de la justicia, de la solidaridad, de la reparación de las víctimas y de la paz. “Solos podemos ir más rápido, Juntos podemos llegar más lejos”La verdadera paz no es solo un logro horizontal como lo sugiere la simple lógica de las relaciones humanas. La verdadera paz es también un don de Dios que pedimos con humildad. Solo los criterios del Reino de Dios iluminan verdaderamente los caminos de la paz. La fraternidad y la inclusión, el perdón y la reconciliación, la reparación y la no repetición son entre otras las propuestas para sanar heridas y reconstruir la dignidad de la persona humana pisoteada por la soberbia de los violentos.Dios nos ilumine con su Espíritu para salir adelante en este compromiso de reconstrucción civilizada de nuestro país.

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