“Este es mi hijo amado”

Enero 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

El bautismo de Jesús en el Jordán sella el amor del Padre hacia su Hijo predilecto, pero también muestra la gran misericordia que Él tiene para toda la humanidad. Nos puede extrañar que Jesús sea bautizado, si la Iglesia enseña que este es un sacramento lustral que borra los pecados. ¿Acaso Jesús no fue concebido de forma maravillosa por el poder del Padre y la acción del Espíritu Santo; exento del mal que cambió el curso de la historia humana, es decir, el pecado? La Iglesia resuelve esta aparente incongruencia enseñándonos la doctrina que hace parte de su teología: “Jesús se hizo en todo semejante a nosotros menos en el pecado”, “Se humilló sometiéndose a la condición humana y también en concepto más audaz que se hizo carne de pecado”.San Agustín, el gran padre de la Iglesia dedicó varios de sus tratados al tema del bautismo de Jesús y siempre en relación con la recreación de la humanidad que herida por el pecado adquirió condición divina”; es la bella expresión paulina: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.Pero no debemos olvidar que el Bautismo por sí mismo no es garantía absoluta de la salvación , sino que conlleva el ejercicio de la fe y la práctica de las obras que han de dar testimonio de verdaderos discípulos; es decir, un bautizado debe buscar la identidad del Maestro que en su vida cumplió la voluntad de su Padre, se ejercitó en las obras nacidas de su corazón y que revelaban un misterio superior: no en vano quienes le escuchaban y veían se preguntaban: “De dónde le viene a este tanta sabiduría…”. “¿Quién es este, que hasta el mar y el espíritu maligno le obedecen?”. Jesús es el verdadero testigo que ha llevado a la plenitud la dignidad que el sacramento del bautismo confiere a todos aquellos que los reciben y llevan en su vida la impronta de los bienes superiores. Para nosotros el bautismo es principio de verdadera conversión y no un mero rito social en el que tantas veces se convierte en el momento actual. Ser cristiano es un don, una herencia, pero también un reto. ¡Ánimo ser bautizado hoy comporta el más grande compromiso: la búsqueda de la santidad!

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