Escuchar y servir

Julio 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En esta hermosa y convulsionada patria colombiana que todos los días está salpicada de tantos desafíos, dos realidades me preocupan profundamente. La Familia. Y la tan anhelada paz. De todas formas las dos se relacionan profundamente y la una no puede existir sin la otra.La Palabra de Dios en las lecturas de este domingo nos regala dos actitudes que Jesús nos enseñó para que podamos vivir los valores fundamentales de la existencia humana. Escuchar a Dios para conocer su sabiduría y servir con acierto a las personas que caminan a nuestro lado.María la de Betania se sentó a los pies del Señor a escuchar su enseñanza y como discípula fue elogiada porque había escogido la mejor parte. La primacía a la escucha de la Palabra no echa por tierra el servicio que se desprende luego como una proyección de caridad hacia la persona necesitada como lo hacía Marta con el Maestro. Lucas 10, 38-42.Cuando Abrahán acogió a Dios en los tres personajes que se le presentaron y los atendió con la dedicación de la buena educación patriarcal, no hizo otra cosa que escuchar y servir a Dios que le traía la bendición de la noticia de su hijo. Génesis 18, 1-10.Si queremos servir a la familia como se merece y ser artesanos de la paz debemos escuchar en primer lugar a Dios que nos habla en la persona de su Hijo Jesucristo y nos dice con toda claridad que papá, mamá e hijos son una hermosa comunión de amor donde la vida humana tiene su verdadera cuna para que pueda crecer con la garantía de ser imagen y semejanza de Dios.Y que la paz se construye no con la guerra o la mera ausencia de armas sino con el sacrificio que perdona, reconcilia y acoge al enemigo para transformarlo en hermano que merece ser tratado con todo respeto y dignidad. Pablo decía: “Yo me alegro ahora de lo que sufro por ustedes: así voy completando lo que Cristo debe aún padecer en mi propia carne por su cuerpo, que es la Iglesia, de la cual Dios me hizo servidor” Colosenses 1, 24-28.“A todos nos corresponde asumir el reto de la construcción de la paz. Esta oportunidad que se nos presenta nos exige un ideal común para el país, una visión clara de nación en la que todos nos veamos identificados y comprometidos, para no perdernos en la dispersión de esfuerzos” Mensaje obispos de Colombia 2016.Escuchar a Dios que siempre perdona y servir al prójimo con amor misericordioso son dos actitudes que debemos vivir con firmeza para ayudar a Colombia a encontrar caminos de reconciliación y paz.

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