En clave misionera

En clave misionera

Julio 16, 2017 - 06:15 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La paciencia de Dios es enorme, así como su confianza en la obra de sus manos.

La parábola del sembrador muestra la forma cómo Dios espera de cada uno de nosotros frutos, el ciento, el setenta o el treinta por uno. Pero lo significativo del texto es que Dios nos conoce. Sabe de sobra cómo somos y lo difíciles para acoger el mensaje. Él insiste. No se desanima. Así encuentre terrenos -corazones- pedregosos, o de baja profundidad, o dominados por la cizaña, expresión del pecado, sigue sembrando con el convencimiento de que un día, al menos una semilla, arraigue y dé frutos.

Mientras se alegra por quien da fruto, se anima para trabajar con quienes se cierran a su palabra. En los tiempos actuales tantos se obstinan en tener una vida sin Dios, e interpretan el cristianismo como un atropello a sus libertades. Este pasaje es un texto misionero que nos invita a perseverar en el anuncio del Evangelio, con la esperanza de que el Señor actúe y trabaje en los corazones y las mentes de todos aquellos que acojan con ilusión la semilla, que luego llenará su vida de la fe.

El papa Francisco está pronto a visitarnos y viene como misionero de la esperanza, a sembrar una vez más la semilla de la Palabra para que seamos capaces de dar el primer paso hacia una vida llena de fe, orientada a la reconciliación y la paz. Por eso desde ya oramos por sus intenciones.

Coincide este domingo con la memoria de Nuestra Señora del Carmen. Una devoción mariana profundamente arraigada en la vida de los católicos.

María es el modelo de quien fue terreno abonado para acoger la palabra. Es la llena de gracia que intercede por quienes ponen su confianza en ella. A Nuestra Señora del Carmen, encomendamos a los conductores, a los navegantes, a todos los que se desplazan, a los que confían en la Virgen del Monte Carmelo, no sólo para que los proteja de la adversidad, sino también para que les ayude a conducir por el camino recto sus vidas y los prepare a una buena muerte.

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

VER COMENTARIOS
Columnistas