‘Emaús’

Mayo 04, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Para quienes hemos leído con atención y fe el capítulo 24 del evangelio según san Lucas, la sola evocación de esta población desconocida de Judea se convierte en un recuerdo de una de las páginas más densas y bien logradas de todo el evangelio. La liturgia de este tercer domingo de la pascua nos brinda la oportunidad de acercarnos de nuevo a ese magnifico texto. Recordemos su contenido. Es la mañana de pascua. Cleofás y otro amigo, que queda intencionalmente anónimo (sin duda para que cada hombre se sienta allí representado), deciden marcharse de Jerusalén, después de escuchar de las mujeres los primeros rumores sobre la Resurrección de Jesús, a los que no dan fe puesto que “a él no lo vieron “ . Marchan cabizbajos y sombríos, compartiendo sus esperanzas fallidas y sus desánimos. De pronto se les junta un tercer caminante, que parece ignorar los recientes sucesos de Jerusalén. Cuando ellos se los narran exclama: “¡Qué duros de entendimiento son ustedes!.. ¡No ven que era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?.. A lo cual siguió la más extraordinaria clase de exégesis bíblica que jamás se haya dado, pues “comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó todo lo que en las Escrituras se refería a él”. Llegan a Emaús, invitan al compañero de camino a quedarse con ellos... y lo reconocen finalmente al momento de partir el pan justamente cuando desaparece de su vista. Comparten entonces lo vivido diciéndose: “¿No es cierto que con sus palabras iba él a lo largo del camino, encendiendo el fuego en nuestro corazón, a medida que nos mostraba el sentido de las Escrituras?

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