El servidor de los demás

Octubre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Iniciamos el pasado 11 de octubre el Año de la Fe. Una invitación que nos ha hecho su santidad Benedicto XVI para contemplar nuestra vida, no con una mirada puramente humana, sino con los ojos de Dios. Esta mirada nos debe llevar a profundizar en la verdadera grandeza de nuestra vida y en lo que el mismo Dios, que nos ha creado, espera de cada uno de nosotros. Es, indudablemente, una oportunidad para revaluar nuestra existencia, de tal manera que tengamos la certeza de estar dejando en nuestro camino profundas huellas, que nos den la certeza de estar viviendo una vida de la cual nos sintamos orgullosos y satisfechos.El Señor Jesús, que sabe que ninguno de nosotros quisiera pasar por este mundo ‘sin pena ni gloria’, nos invita en este domingo a ser grandes, no a los ojos del mundo, sino a los ojos de Dios. Con ocasión de la petición que Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, le hicieran de sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda, nos exhorta claramente: “Ustedes saben que los que son reconocidos como jefes entre los paganos, tratan despóticamente a sus súbditos, y que los grandes les hacen sentir su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre ustedes, debe ser servidor de los demás”. Cómo no preguntarnos, pues: ¿Tengo claro y valoro la grandeza de cada ser humano? ¿Respeto la vida humana como un don sagrado? ¿De qué manera estoy sirviendo a la vida de los demás? Mas allá de mis intereses y de la búsqueda de alabanzas personales, ¿Tengo siempre presente que mis derechos llegan hasta donde llegan los derechos de los demás? ¿He entendido que la vida tiene sentido sólo si la vivo al servicio de los demás? ¡QUIERA DIOS QUE SÍ! Porque sólo así tendrás una vida grande ante los ojos de Dios.

VER COMENTARIOS
Columnistas