El sendero de la felicidad

El sendero de la felicidad

Noviembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Aunque todos somos distintos, nos identifica un mismo ideal: alcanzar la felicidad que tanto anhelamos en el fondo del corazón. Qué bueno que nos preguntáramos una vez más: ¿Soy feliz? ¿Qué he hecho y qué estoy haciendo para ser feliz?Quizás tengamos que reconocer lo paradójico de nuestra existencia: aunque anhelamos la felicidad, a veces pareciera que no todo lo que hacemos nos sirve para conseguirla. Es cierto que muchas cosas escapan de nuestras manos, pero qué triste reconocer que también por culpa nuestra es que la felicidad no llega a nuestra vida.La Palabra de Dios para este Domingo es iluminadora pues nos hace caer en cuenta que la verdadera felicidad no la lograremos tanto por lo que hagamos o por lo que otros hagan, sino por lo que seamos. Si somos pobres de espíritu, es decir, si Dios es verdaderamente nuestro único tesoro; si somos misericordiosos, es decir, si tenemos un corazón sensible que nos lleve a acercarnos de corazón a las necesidades y miserias de los demás; si tenemos un corazón limpio, es decir, si nos mueve la sinceridad y el amor que brotan de un corazón lleno del amor de Dios, entonces, y sólo entonces, seremos realmente felices. Porque sentiremos la inmensa alegría de ir por el mundo dejando verdaderas huellas de amor y de eternidad.Aunque muchos no quieran aceptarlo, la verdadera felicidad proviene sólo de Dios, porque Él es la fuente de todo don perfecto. Por eso la Bienaventuranza es prometida a quienes todo lo esperan de Dios y han entendido que Dios no los abandona, ni en la tristeza, ni en el llanto, ni en el sufrimiento, ni en el dolor, tampoco en la persecución o en la calumnia por causa de la justicia. Y es prometida a quienes, al gozar de la paz que sólo Dios nos puede dar, viven como verdaderos artesanos de la paz.Este sendero de felicidad se identifica con el de la santidad. Dejémonos interpelar por él de manera especial en este día, en el que en la Iglesia celebramos la fiesta de Todos los Santos y se nos recuerda que todos somos llamados a la santidad.

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