El Evangelio de la familia

Octubre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Como nunca antes en la historia, el matrimonio y la familia padecen una grave crisis de identidad. Según el Papa Francisco: “Hoy el matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo a la sensibilidad de cada uno. Pero el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja”.La palabra de Dios nos presenta la relación hombre-mujer como una relación natural y original, vivida en alianza de amor que supera la atracción y el sentimiento y que Jesucristo elevó a la dignidad de sacramento es decir signo del amor que Él tiene por la Iglesia y por la humanidad.La relación hombre-mujer es muy importante en la historia humana, hombre-mujer están en un plan de igualdad natural y original en la diferencia sexual que es física, psicológica y espiritual. Igualdad no es uniformidad, la igualdad querida por Dios se expresa y se tiene en la diferencia evidente de ser hombre y de ser mujer para complementarse de manera mutua en diferentes aspectos.El Evangelio según San Marcos nos presenta verdades claras y precisas sobre el matrimonio. Afirma que: Dios desde el principio los hizo varón y mujer, que “por eso el esposo deja a su padre y a su madre y se une a su mujer y los dos llegan a ser una sola carne de manera que ya no son dos sino una sola carne”.Jesús de Nazaret confirma que la dureza de corazón es la causa de que la pareja de esposos fracase en su vocación y misión al matrimonio y a la familia. Parejas de esposos tienen sus crisis o dificultades que se pueden solucionar con asesorías psicológicas.Pero la mejor asesoría es la de Dios, que a través de personas concretas los invita a vivir su plan alto y exigente de un proyecto común que beneficia al esposo y a la esposa y a los hijos, fruto de su mutuo amor.Dios Amor es quien da la capacidad al hombre y a la mujer de amarse mutuamente, de manera parecida a como Él nos amó: Amor de entrega, fiel, fecundo, responsable, para toda la vida.

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