El estandarte de la cruz

El estandarte de la cruz

Marzo 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Una de las tentaciones del mundo globalizado para creer en Dios consiste en utilizar el espectáculo como fuerza demostrativa del poder divino. No se cree si no hay un milagro que demuestre la fuerza contundente de Dios. Al mismo tiempo el mundo de la academia exige sabiduría, demostraciones, pruebas y razonamientos. Pasaba lo mismo en los primeros tiempos de la Iglesia. Los judíos pedían señales y los griegos sabiduría. Pero la predicación de los apóstoles en los orígenes de la Iglesia transmitió la experiencia de Cristo Crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los griegos.Jesús en su diálogo con Nicodemo recuerda: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, para que todo el crea, tenga por El vida eterna”. Juan 3, 14-21. El estandarte de la cruz es la señal de Dios para la humanidad. “Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres” 1 Corintios 1, 19-31. Muchas veces nosotros olvidamos esta enseñanza que rompe los paradigmas de nuestra mentalidad post moderna. Un Dios que se humilla hasta someterse al suplicio de la cruz. ¡Que debilidad, que fracaso! Un Dios sometido a la suerte de los condenados a muerte y escarnecido públicamente en el monte calvario. ¡Qué necedad! Pero mirar al crucificado, totalmente desfigurado por nuestros pecados, nos debe llevar a descubrir hasta donde llega el amor de Dios por nosotros. “Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el crea en Él tenga vida eterna y nadie perezca”Para los que creemos en Jesús y estamos matriculados en su discipulado esta bella realidad de nuestra salvación la debemos renovar en estos días de cuaresma y de Pascua que vamos a celebrar en la próxima semana santa. No olvidemos que el camino que nos muestra el estandarte de la cruz fue escogido por Dios. Es el paso obligatorio para la Resurrección. Sin Cruz no hay Vida Nueva. Sin cruz no hay salvación.

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