El Emmanuel, Dios con nosotros

Diciembre 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2016, que tiene como título ‘Vence la indiferencia, conquista la paz’, el Papa Francisco enumera tres grandes focos de la indiferencia en la sociedad humana. “La primera forma es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado… El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; no busca sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él”.Por otra parte, sabemos también, que “la misericordia hace de la historia de Dios con su pueblo, una historia de salvación” (MV, 7). Es por esto, que en la Navidad que estamos próximos a celebrar, conmemoramos el gran regalo de un Dios que se hace uno con nosotros, el Emmanuel y esto a pesar de que el ser humano se obstine tantas veces en rechazarlo, en desconocerlo o en verlo como una invención o un obstáculo para su libertad.La realidad es que El Emmanuel siempre estará a nuestro lado; querámoslo o no, su palabra se cumple: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28,20). Por eso, qué bueno que esta Navidad sirva para entender la importancia de contar en todo momento con Dios o al menos de no dejar perder la dimensión espiritual que está en el fondo de toda persona. El ser humano lo necesita, pues cuando lo desconoce, su corazón se endurece, y nacen, como bien lo dice el Papa Francisco, la indiferencia ante el prójimo y ante la creación. Estos días, de encuentro de las familias entorno del pesebre, sean la ocasión propicia para renovar la confianza en Dios, que no se hizo indiferente ante las angustias de pueblo, sino que se hizo cercano asumiendo nuestra condición humana. Jesús es el Dios con nosotros, el que incluso llega a afirmar de sí mismo: “¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y acudimos a ti? Y el rey les dirá: En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt, 25, 40).No hay que buscar a Dios en la alturas, búscalo en la tierra, Él está cercano a ti, más aún está en ti y en tu hermano, y cuando lo identifiques y le sirvas, Él mismo te llevará a las alturas del cielo. Esta es la verdadera Navidad.

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