El cuerpo de Cristo

El cuerpo de Cristo

Junio 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En la cultura actual, personas ricas o pobres, gastan cantidad de dinero y parte de su tiempo en cuidar y presentar mejor su cuerpo.El culto al cuerpo lleva a someterse a intervenciones quirúrgicas, a dietas estrictas porque se identifica la belleza y la salud con la apariencia física. No sólo tenemos un cuerpo, somos cuerpo las personas.Hoy celebramos la gran fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, el Hijo de Dios, verdadero hombre, quien nos enseña que el mejor cuerpo es el que se entrega totalmente, el que gasta sus energías en servir y cuidar a los demás. En la Antigua Alianza, en el templo de Jerusalén se ofrecían sacrificios de ovejas para adorar, dar gracias y pedir perdón, sacrificios que anunciaban el sacrificio de su cuerpo, que ofrecería Jesús de Nazaret en el altar de la cruz, en el calvario.El evangelista San Marcos refiere que Jesús, la víspera de su pasión, en la cena pascual, entregó a sus discípulos su cuerpo y sangre y les ordenó hacer esto en su memoria. El cuerpo de Jesús sella la Nueva Alianza, Él ofrece su existencia para dar vida al mundo.Su sacrificio en la cruz manifiesta el sentido de la vida, que está en entregarla sin reservarse nada para sí. La Pascua de la Nueva Alianza quiso Jesucristo hacerla presente en la Eucaristía, misterio de fe, donde está oculta tanto su divinidad como su humanidad.La Eucaristía, presencia real y sacramental de Cristo, fue instituida por el Señor como comida y bebida espirituales, para que la vida divina, circule en nuestro cuerpo mortal, que así se prepara a la inmortalidad. El Señor Jesús afirmó: “Quien coma de este pan vivirá para siempre”. Como a los primeros discípulos, también a nosotros, Jesús de Nazaret, nos dice en cada Eucaristía: “Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo que será entregado por ustedes”.

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