Dios llama a los pecadores

Dios llama a los pecadores

Febrero 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Fascinante escena en el Lago de Galilea. Jesús de Nazaret quiere predicar a la multitud que lo rodea. No encuentra mejor púlpito que la barca de Simón, un pescador que ha pasado la noche entera sin pescar nada y que está en la orilla limpiando sus redes.No sabemos qué predicaba Jesús en esa ocasión, pero lo que sabemos es que su predicación siempre llegaba al corazón de la gente, la invitaba a revisar su vida, a volver a Dios, a confiar en Él, a pensar en los demás y a darle sentido pleno a la existencia.Terminada su predicación desconcierta a Simón Pedro al pedirle que reme mar adentro y que echen las redes para pescar. Jesús no sabe nada de pesca, piensa Simón cuando comenta: “Maestro, hemos bregado toda la noche y no hemos pescado nada, pero por tu palabra, echaré las redes”. El desconcierto es mayor al constatar que las redes se llenaron hasta el punto que se podían romper.Simón Pedro hace lo que Jesús le pide y se produce algo inesperado: pesca abundante, luego de una noche estéril. Constata el secreto de la eficacia, el secreto para experimentar el poder de Dios. Es lo que María, en las bodas de Caná, le dice a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”. ¿Hasta cuándo los que nos decimos discípulos de Jesús, los bautizados, los cristianos, le creeremos a Jesús para llevar a la práctica sus enseñanzas? Nuestra lógica, muchas veces, nos impide creerle y porque no nos amamos como él nos ama, no perdonamos como él nos enseñó, no devolvemos bien por mal, no constatamos su poder en favor nuestro.Pero la conclusión de este texto es lo mejor: Simón Pedro, al ver lo sucedido, cae de rodillas ante Jesús y le dice: “Apártate de mí, porque soy un hombre pecador, Señor”. Sólo la gratuidad y la generosidad de Jesús en la abundancia de peces hace reconocer a este apóstol su indignidad, su mezquindad, su egoísmo, su pecado. Jesús, sin embargo, no queda satisfecho con esto. Necesita a esos pescadores, para hacerlos pescadores de hombres. Bellísima imagen de la labor de los que seguimos a Jesús: ayudarle a pescar hombres, a convertirnos en servidores de los demás, en constructores de una sociedad justa y vivible. Que en esta semana que comenzamos la cuaresma le pidamos a Jesús que nos aumente la fe para poner en práctica su palabra y nos haga ver la necesidad de dejarnos pescar y cambiar interiormente, para que lleguemos a ser también nosotros pescadores de hombres.

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