“Dios es amor”

Junio 11, 2017 - 06:40 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

A pesar de que muchas personas afirman creer en Dios, una gran mayoría tienen de Él una imagen falsa, equivocada e incompleta.
Atribuimos a Dios acontecimientos de los que no es directo responsable.

Celebrar la fiesta de la Santísima Trinidad, un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos ofrece la oportunidad de precisar quien es Dios en sí mismo y en cuanto se ha comunicado y manifestado en una historia de salvación, pero en especial a través de su Hijo Jesucristo, enviado al mundo.

Los seres humanos de todas las culturas siempre han intentado comprenderse a sí mismos, al mundo que los rodea y a Dios. Esta búsqueda humana podría ser imposible si no contáramos con la voluntad de Dios mismo que quiso darse a conocer de manera gradual y progresiva. Porque Dios sabe que lo necesitamos y buscamos, quiso revelarse en momentos significativos para precisarnos su verdadera imagen.

La mejor manera de conocer y amar a Dios es ir a la fuente de la Sagrada Escritura, pues en sus páginas se refleja quién es Dios en sí mismo y cómo se ha comunicado con la humanidad, con personas concretas.

Dios le dice a Moisés quién es Él: “Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad”.

Dios acompaña nuestro caminar terreno de manera parecida como Dios acompañó a su pueblo elegido y a Moisés.

Para los creyentes es urgente renovar nuestra fe y confianza en el Dios revelado en su Hijo Jesucristo.

Dios Trinidad, en su intimidad más profunda es sólo amor, acogida, ternura, compasión, bondad, clemencia, amor y misericordia.

Esta es la experiencia más seria y gratificante que podemos vivir los creyentes. Es urgente que pasemos de creer en un Dios Todopoderoso a un Dios adorado y amado como Amor en sí mismo y en relación a nosotros.

Dios no puede sino lo que puede el amor infinito. Si los creyentes salimos de ese clima del amor, nos fabricamos un Dios falso, una especie de ídolo monstruoso que no existe.

Busquemos a Dios Amor en un clima de oración donde nos sentimos acogidos y amados por Él.

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