Dejar a Dios ser Dios

Dejar a Dios ser Dios

Diciembre 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

¿Hay en mi vida lugar para Dios? ¿No para el ‘dios’ que quizás me haya construido personalmente, sino para el Dios que, hecho hombre hace más de 2.000 años, se acerca a mi vida y me pide que le deje vivir en mí? Sólo quien responde afirmativamente a este interrogante, podrá en verdad llamarse cristiano y celebrar con alegría la Navidad.¿Cuántas veces y con cuánta facilidad habremos dicho que creemos en Dios, pero a la hora de la verdad se nos ha ido la vida construyendo un proyecto, quizás no malo, pero en el fondo sí carente de sentido, porque hemos excluido de él al Dios que a todo le da sentido?El tiempo que antecede a la Navidad, este tiempo de Adviento, debe ser la oportunidad para que cada uno respondamos si en nuestra vida le hemos o no dado a Dios el lugar que le corresponde: no un lugar secundario, sino el lugar protagónico. Si le hemos dejado ser Dios en nuestra vida. Porque de nada le sirve a alguien saber que Dios se ha hecho hombre y se ha acercado a nuestra vida, si no acoge con humildad su Palabra y su Amor como norma fundamental de su vida.Por esta razón, en este domingo nos pide la Liturgia que dirijamos nuestra mirada a María Santísima, para que, como Ella, sepamos hacer del silencio y de la confianza en Dios la mejor respuesta de nuestra vida: una vida humilde y sencilla, que reconociendo a Jesús como el único Salvador, nos lleve a ofrecernos como colaboradores en Su proyecto de salvación de la humanidad. ¡Cuántos errores evitaríamos y cuánto tiempo ahorraríamos si tuviéramos la certeza de que Dios, con su Palabra, su presencia y su Amor, son indispensables para la construcción de una sociedad libre y en paz. ¡Qué gozosa sería nuestra vida y nuestra sociedad, si como María exclamáramos con sinceridad y de todo corazón: “Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí según tu Palabra”.

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