Cuaresma

Febrero 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Comenzamos la Cuaresma desde el pasado miércoles, este tiempo es, para los  cristianos,  una preparación para la gran fiesta de la Pascua de Resurrección, precedida de la  Semana Santa en la que celebramos la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo. El espíritu de este tiempo tiene  unas características especiales señaladas desde el principio por el signo de la ‘ceniza’, que recibimos el miércoles: penitencia y conversión. La penitencia supone para nosotros los  cristianos, un autoexamen serio sobre la vida personal a fin de descubrir las fallas en el comportamiento con Dios y con el prójimo, en la vida privada y en la pública.Este tiempo nos tiene que hacer tomar conciencia de nuestra condición de criaturas, que en la tierra peregrinamos en camino hacia Dios, “por el cual somos, nos movemos y existimos”.  Hoy cuando la humanidad, engreída por el desarrollo de las capacidades que el mismo Dios le ha dado, se revela contra sus leyes y lo desconoce, los  cristianos debemos expresar nuestro reconocimiento y gozosa dependencia y pedirle perdón por quienes lo niegan.La penitencia nos exige examinar nuestras relaciones con el prójimo, hoy cuando en Colombia estamos buscando caminos de reconciliación y de paz, la  Cuaresma se presenta como un tiempo propicio, para pedir perdón por la violencia en los hogares, con los niños, con las mujeres, con los pobres, con los desposeídos de la calle. Y en la vida pública, los cristianos tenemos que hacer penitencia  por la corrupción galopante de todos los entes de la sociedad, por la quiebra de la justicia, por la degradación de los principios éticos del respeto mutuo.No se trata de echar la culpa a los demás, sino de asumir con humilde sinceridad la parte que a cada uno nos corresponde -pedir perdón y hacer penitencia-.Así nos preparamos para la Pascua  de Resurrección que permite vivir la esperanza.

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