“Con las lámparas encendidas...”

Agosto 08, 2010 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Quizá hoy en día nosotros, con la iluminación artificial de que disfrutamos, percibamos menos agudamente el sentido de esa expresión del Señor... pero el mismo Jesús nos la aclara cuando dice con las lámparas encendidas, como haciendo guardia de noche y nos insinúa a continuación el caso de servidores que aguardan a que su amo vuelva de la boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.En todo el pasaje evangélico de Lucas que hoy leemos lo que se nos inculca como actitud cristiana fundamental es estar despiertos, estar vigilantes, estar preparados. Y se precisa además el motivo: porque a la hora menos pensada vendrá el Hijo del hombre. La vida cristiana se pone así expresamente en perspectiva escatológica: debe ser un aguardar, un esperar el regreso del Señor.Y entonces cabe preguntarnos ¿qué tan frecuente, qué tan consciente es esta actitud en la generalidad de los cristianos? La primera generación cristiana en Tesalónica había quedado profundamente impactada por el anuncio de que el Resucitado regresaría a clausurar la historia humana; pero sacaban de ahí consecuencias falas, por ejemplo en cuanto a desentenderse del trabajo cotidiano, etc. Esto obligó a Pablo a escribirles una primera carta y luego una segunda, precisándoles diversos aspectos del mensaje escatológico. Hoy en día, por el contrario, casi hemos olvidado que el Señor ha de volver y que por eso debemos estar despiertos, vigilantes, alerta.Cristo, sin embargo, es claro y taxativo al respecto: ¡hay que estar preparados! Sin duda, no a todos nos tocará vivir en esta tierra la Parousía (o Manifestación gloriosa del Señor al fin de los tiempos), pero sin duda que todos y cada uno de nosotros ha de estar preparado, con su Lámpara encendida, para salir el encuentro del Señor en el día ciertísimo aunque desconocido de la propia muerte.

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