Caminar sobre las aguas

Caminar sobre las aguas

Agosto 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En la Biblia, el mar y la montaña son típicos “lugares de revelación”. El pasaje del Evangelio de san Mateo, que hoy domingo se proclama en todas las celebraciones litúrgicas, no narra una escena de circo, como el malabarista que camina sobre una cuerda sin ningún apoyo y con el vacío a sus pies. No, Jesús que camina sobre las aguas revela, muestra, señala así su especial condición de Hijo de Dios, es decir, de aquel que domina el mar, símbolo de toda maldad y de toda muerte. Y encima, ese especial poder presente en Jesús se le comunica también a sus seguidores, en este caso a Pedro. El problema está en si creemos o no en el poder de Dios. Los evangelios afirman que, por medio de la fe, es posible participar del poder creador de Dios, que la fe es realmente contagioso poder divino. Por eso afirman que la fe puede mover montañas, arrancar árboles de raíz y, sobre todo, curar a las personas. Un poco de fe es suficiente para que Pedro sea capaz de caminar sobre las aguas porque “fe” significa ser uno con Dios, estar de acuerdo con Él, y esta unidad obra milagros. La presencia de Dios en Jesús lo convierte en destinatario de nuestro grito: “Señor, sálvame”. Los antiguos conocían una bella palabra para designar esta benéfica y auxiliadora presencia de Dios: epifanía, es decir, aparición, manifestación, cuidado especial de Dios por cada uno de nosotros. Tal vez, como a Pedro, también a nosotros nos falta fe para reconocer la epifanía diaria de Dios en nuestras vidas. Nuestro grito en demanda de salvación no se dirige al vacío, nuestro grito alcanza al Dios misericordioso en su presencia corporal, en Cristo, en la Eucaristía, en la Comunidad creyente. Orígenes, el gran comentador de la Sagrada Escritura dice: “Cuando la tiniebla haya avanzado, llegará el Hijo de Dios, para hacernos el mar benigno, caminando sobre las olas. Y también nosotros caminaremos con Él sobre las olas de la tentación, del dolor y del mal” (Comentario sobre el Evangelio de san Mateo, libro 11,6).

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