Aprender a ver la vida como un holograma

Aprender a ver la vida como un holograma

Junio 10, 2018 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por: monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo de Buga

El tiempo va tan rápido que nos cuesta trabajo ver más allá de las apariencias, pues no tenemos oportunidad de reflexionar y mirar la vida con los ojos de la fe.

El evangelio de este domingo nos trae dos situaciones de mala percepción de la realidad: una, la de los parientes de Jesús que han notado el cambio tan grande en el comportamiento de quien durante 30 años pasó desapercibido sin realizar nada extraordinario, y que de buenas a primeras se vuelve famoso, la gente lo sigue, hace milagros, expulsa demonios, y vive predicando, cosas que nunca había hecho antes. Por eso dicen que Jesús se enloqueció y quieren llevárselo de vuelta a su casa. La otra, el concepto que expresan los escribas al ver que Jesús ha curado a un endemoniado: éste expulsa los demonios con el poder de Belzebú, príncipe de los demonios.

Ante estas falsas apreciaciones Jesús reacciona así: a los escribas les dice que un reino dividido no puede permanecer y que es gravísimos atribuirle al maligno la obra que es de Dios. Por eso afirma: todo se les perdonará a los hombres menos el pecado contra el Espíritu Santo. Es decir: si no reconoces el amor de Dios para contigo, expresado en el hecho de existir, en su bondad y en su poder que sana, que cambia, que te mueve a darte y a servir, sino que las cosas buenas de tu vida se las atribuyes a las fuerzas del mal o a ti mismo, esto no tiene perdón; ninguno de nosotros se dio la existencia a sí mismo ni creó este mundo ni podrá subsistir para siempre... detrás de la apariencia hay un ser que nos ama infinitamente y que espera que lo reconozcamos.

Cuando le avisan a Jesús que su madre y sus ‘hermanos’ lo buscan, les dice: mi madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de Dios; esto significa que quienes descubren que en la vida Dios está presente y le dan cabida y entran en sintonía con su plan, su ilusión, su voluntad crean un nexo de tal familiaridad con Él que son su hermano, su hermana, su madre, con lo que significa tal cercanía y relación.
Pidámosle a Jesús que nos permita ver con una mirada de profundidad como en los hologramas que detrás de las rayas se contempla otra realidad que a primera vista no se ve. Dios está detrás de todo lo que nos rodea y percibimos.

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