Acción de Gracias

Agosto 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

El término griego significa dar gracias, y de esa acción de gracias nos viene hablando la liturgia desde hace dos domingos. El profeta Elías, cuyo nombre significa ‘mi Dios es el Señor’, obligado a huir por la persecución de la reina Jezabel, encuentra en el desierto el pan del cielo que lo fortalece.Esa historia que se narra en el libro de los Reyes, anuncia la Eucaristía, alimento maravilloso, fuerza de Dios para afrontar las dificultades. En el Evangelio que se proclama hoy aparece el verbo ‘murmurar’, típico de la incredulidad, de la duda, de la desconfianza del pueblo de Dios en el desierto. ¿Cómo puede decir Jesús que ha bajado del cielo si todos conocen el nombre de su papá? El Evangelio de San Juan, llamado ‘evangelio contemplativo’, por la hondura de su pensamiento, por el vuelo alto de su enseñanza, habla de Jesús como de la palabra que estaba junto a Dios y era Dios, en ella estaba la vida. El sacerdote dice antes de la comunión: “este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a la cena del señor”. Todos estamos invitados a recibir el alimento de vida eterna, no despreciemos este regalo, tal vez al recibirlo comprendamos qué es lo esencial en la vida. Cuenta la historia que en el año 304 en Abitinia, localidad de Túnez, 49 creyentes fueron sorprendidos por los soldados romanos celebrando la Eucaristía, al interrogarlos por qué hacían lo que tenían prohibido, contestaron: “Sin la Eucaristía no podemos vivir”. Sí, esa es la respuesta de los creyentes en Cristo. Hoy cuando jóvenes y adultos andan desorientados, confundidos, buscando una luz en medio de tanta oscuridad, el mensaje evangélico arroja una gran luz. ¿Das campo en tu corazón a Dios? ¿Participas en la celebración de la Eucaristía? ¿Quieres entrar en comunión con Dios?

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