A vivir la cultura del perdón

Noviembre 20, 2016 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

A causa de la violencia padecida en nuestra patria, uno encuentra hombres y mujeres que, a pesar de tanto dolor y sufrimiento, tienen la capacidad de perdonar a sus victimarios mientras hay quienes les cuesta perdonar.El Papa Francisco durante el Año Santo de la Misericordia, que hoy se clausura, nos ha invitado, con insistencia, a “contemplar a Jesucristo, que es el rostro de la misericordia de Dios Padre, Él con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios”.“La misión que Jesús de Nazaret recibió del Padre Dios fue la de revelar el misterio del amor divino en plenitud: Dios es Amor”. “Este amor se ha hecho tangible en toda la vida de Jesús. En Él todo habla de misericordia. Nada en el Él es falto de compasión”. Las palabras de Jesús de Nazaret en la cruz manifiestan su misericordia que llega incluso a quienes le han condenado y que el evangelista San Lucas resalta de manera especial. El mensaje de Jesús de Nazaret sobre el amor a los enemigos muestra la novedad y lo heroico del amor cristiano.Lo propio del amor cristiano es ir más allá hasta el amor a los enemigos, el orar por quienes nos persiguen y calumnian.Jesús de Nazaret fue crucificado en medio de dos ladrones, uno lo ofende e injuria, en cambio el buen ladrón reacciona ante la salvación que nos trae el Señor.El buen ladrón exclama: “Este nada malo ha hecho”, ha reconocido al Mesías, al enviado de Dios. Es conmovedora la súplica del buen ladrón a Jesús crucificado: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.Jesús agonizante le responde: “Yo te aseguro hoy estarás conmigo en el paraíso”.Con esta respuesta se nos dice que la salvación de la humanidad empieza a hacerse realidad desde la cruz.Porque se acoge a la confianza y al amor misericordioso, el ladrón arrepentido de su mala vida, llega a la salvación definitiva.Creyentes en Cristo experimentemos que el perdón concedido por Jesús de Nazaret es el origen de nuestra vida cristiana.Si en la vida, uno se ha equivocado de camino, Dios le da la oportunidad y la hora de abrirse a su amor misericordioso. Nunca es tarde para encontrarse con la misericordia de Dios encarnada en Jesucristo. La buena noticia dada por Jesús al buen ladrón sigue resonando en la humanidad de los humillados, marginados y excluidos de la vida. Discípulos de Jesús de Nazaret recorramos el camino del amor misericordioso mediante el perdón.

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