Y ahora, ¿qué?

Octubre 31, 2010 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

El miércoles pasado cuando la muerte sorprendió en Argentina al ex presidente , Néstor Kirchner a sus 60 años, y en Brasil Luiz Inazio ‘Lula’ da Silva celebraba su cumpleaños 65, la muerte y la vida se unieron en dos naciones diferentes. Y esta semana inicia para los dos gobiernos con un punto de encuentro; la pregunta de ambos pueblos: ¿Y ahora, qué?Ahora qué pasará en Argentina. El vacío político es inmenso porque aunque las sombras del ex presidentes seguirán rondando la Casa Rosada, él no estará físicamente amparando los actos que realice su viuda, la presidenta Cristina. Más de una vez Néstor Kirchner resolvió a su manera el ejercicio del poder; en muchas ocasiones por la fuerza y destruyendo al enemigo como en las protestas de los agricultores. O con insidia y rencor, como en el intento de acabar con el diario Clarín, bandera de la prensa argentina, y con otros medios. ¿Continuará la persecución?Ahora, ¿cómo se defenderá Cristina de las acusaciones de apoderamiento de la tierra donde murió su marido y donde quedarán sus restos, El Calafate, la capital de los glaciares argentinos? Y cómo preparará su sucesión en las elecciones del año entrante, que estaba armada para él? ¿Habrá otra maleta con petrodólares de Venezuela?¿Podrá Cristina manejar las riendas de ese potro justicialista que ahora tiene eternos, viejos y nuevos aspirantes al puesto de Perón? El ‘kilombo’ está servido, y hay quienes comentan con ironía que ahora sí le ve a tocar a Cristina tomar posesión.Entretanto en Brasil, las votaciones de hoy darán un seguro triunfo a Dilma Russeff del Partido de los Trabajadores sobre José Serra de la Democracia Cristiana. Será una victoria apretada con escasos 15 puntos de diferencia. El primer mensaje para ‘Lula’ es que la aceptación del 83% fue por su gobierno social y al mismo tiempo liberal para la inversión y con respeto por la propiedad privada.Recuerdo a los obreros afiliados al PT en Sao Paulo y Brasilia diciendo que no soportarían otro período igual. Fueron ellos y los jóvenes defensores del medio ambiente los que crecieron el Partido Verde de Marina Silva como alternativa que obligó a la votación de hoy. Así le dijeron a ‘Lula’ que todo tiene su tiempo, y que no es lo mismo el padrino que la ahijada.Y lo más peligroso: al igual que los Kirchner, ‘Lula’ no escondió su odio a la prensa. En 2004 rompió una propuesta de su gobierno que hablaba de “orientar, disciplinar y fiscalizar a los periodistas”. Y en su intervención antes de la primera vuelta invitó a “derrotar diarios y revistas que se comportan como un partido polìtico. Libertad de Prensa no significa que ustedes pueden inventar cosas el día entero”.Esto es una orden para el próximo gobierno. No olvidemos que Lula se la jugó en esta campaña y va con todo, después de que no obtuvo el margen que esperaba en la primera vuelta, la que dio como “históricamente ganada, con cifras sobradas de ventaja y con la primera mujer en la Presidencia de Brasil”. Pues le tocó asumir lo que un periodista español definió así: “Lula se apoderó de la campaña y hace de cada acto su clamorosa despedida”.En el programa de gobierno del Partido de los Trabajadores aprobado por Dilma se sigue hablando del control de la prensa. Es como si el mensaje de los Kirchner se repitiera en Brasil, reflejando la identidad entre los mandatarios. Por eso en ambas naciones se preguntan: y ahora, ¿qué?

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