Viejos vacíos para nuevos ministros

Septiembre 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Esta semana llegaron nuevos nombres al gabinete del presidente Santos: Frank Pearl como titular del Medio Ambiente, y Mauricio Cárdenas en Minas y Energía. Llegan cuando el panorama laboral en el petróleo y la minería ilegal está alborotado por fuerzas políticas, y manos irregulares que quieren pescar en río revuelto.En ambos campos me he movido y me tocó ver el desastre de Zaragoza y la amnesia de Suárez, y los predadores del río Mondomo junto con la desgracia y la pobreza de los antiguos orfebres de Telembí, Barbacoas, Guapi y Tumaco que ya no tienen “ni oro ni plata pa’ comprarlo”: también he recorrido los campos petroleros, incluido Campo Rubiales.Resultado en estas regiones: muertos, heridos, carros quemados, manos voladas, caras quemadas, caras rigurosamente peligrosas y ajenas al lugar. Y lo más grave, rostros sellados con los ácidos de los violentos y amenazas sindicales para afiliaciones en medio del conflicto.Los nuevos ministros tendrán que enfrentar los riesgos que vive la provincia y en Bogotá no conocen. Ellos tendrán que meter en cintura las licencias dudosas que suman varios miles y sirven de parapeto a la mafia de la coca que trasladó sus huestes a campos mineros legales e ilegales como lo vimos en Zaragoza, donde en improvisadas mesas de bar cubiertas por sombrillas multicolores se obligaba a los barequeros a dejar su oro al precio que imponían los ‘banqueros de la mafia’.El Ministro del Medio Ambiente debe presentar y aplicar duras sanciones a la tala de árboles, y la siembra de papa y amapola, que violando la ley ahogan la laguna de La Magdalena y los ojos de agua del Macizo Colombiano. Advierto de nuevo que es la llave de nuestra agua y se cierra día a día de manera irreparable.En los campos petroleros, al menos en lo que ocurrió esta semana en Puerto Gaitán, hay manos criminales de agitadores enviados por los terroristas para sembrar el terror y el miedo como ocurrió en los cuatros anillos que había antes de llegar a Campo Rubiales. Porque una cosa es el derecho de afiliación y otra cosa es la afiliación a la fuerza, lo que la Unión Sindical Obrera aplica en estos sitios. Es la vieja fórmula de foco: llegan bien informados sobre las falencias de las empresas nacionales e internacionales, agitan los ánimos y de paso 'advierten' de lo que podría pasar “si no nos unimos”. Dirigen los anillos de desestabilización y ocurre lo que ocurrió: sangre, pérdidas millonarias en la producción petrolera y la afiliación de cuatro mil nuevos al sindicato que no querían hacerlo.Señor Ministro de Minas, invite a su colega de Protección Social a que vigile los contratos de los llamados subcontratistas, quienes muchas veces, como en ésta, son culpables de estas manifestaciones que el gobierno no quiso enfrentar a tiempo. Es bueno pensar que todo no lo resuelve el Esmat. Por cierto, hace el ridículo la Policía peleando con escudos, rodilleras, cascos y bolillos en campo abierto contra manifestantes todoterreno que les dan vuelta y media en el enfrentamiento.Doctores Cárdenas y Pearl, es bueno que visiten, que pisen la provincia, y conozcan sobre el terreno el nuevo mapa de la minería y el medio ambiente de Colombia. Así verán que es muy diferente al que les pintan en Bogotá, y que el deterioro es peor de lo que se imaginan.

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