Un país enfermo

Mayo 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Estuve en Italia y España, y tanto compatriotas como amigos nativos de estos países me hacían esta pregunta: “¿qué pasa en ese país tuyo que se enferma hasta la salud?”.Y me puse a pensar en las ‘novedades’ que estamos descubriendo; en todos estos actos de ladrones y ladronzuelos de cuello blanco; en las manifestaciones públicas y descaradas de sinvergüenzas que nos vendieron la oda al buen gobierno. En los compatriotas secuestrados, humillados y muertos en la selva por narcotraficantes disfrazados de arcaicos guerrilleros y abandonados por el Estado. En la feria de verdades a medias que nos confunden. Me dolió reconocer que vivimos en un país enfermo, donde está grave hasta la salud que se han estado robando mientras personas humildes mueren en las puertas de los hospitales mendigando atención.¿Cómo puedo explicar que la salud haya caído en manos de este cartel de bandidos que reporta cartera falsa, gira cheques sin fondos y juega con el dinero de los aportantes? ¿Cómo puedo hacer entender a quienes preguntan, que los primos Nule llevan meses mamando gallo antes de contar la verdad del paradero de miles de millones de pesos que les entregaron otros que cobraban coimas por obras que no vamos a tener? ¿Y que su despilfarro abarca concesiones en varias partes del país, negociadas con otros pulpos de la construcción que también van a dejar al país viendo un chispero? ¿Y que todavía no llegamos a las cabezas de este desfalco millonario?Además tengo que explicar que el nuestro es un país normal, al tiempo que les cuento que hay doce gobernadores investigados por corruptos, y el doble de alcaldes que juntos van por la vida jugando con el dinero sagrado que hace rato debió llegar a manos de los desplazados por el invierno más fuerte que azotó a Colombia en los últimos años, y que nuevamente los tiene viviendo en los techos de lo que antes eran sus casas.Y que, a propósito de dineros para el campo, todavía estamos averiguando por qué la plata de los campesinos terminó en manos de amigotes de campañas políticas y de reinas de belleza que ahora quieren devolverlos, cuando el delito ya está cometido, para que no los lleven a la cárcel.Y cómo puedo hacer que entiendan a un país libertino cuya justicia, ya cansada y hasta maltratada, ha encarcelado a setenta congresistas que viven de juerga en unos patios especiales donde cultivan la misma huertica que les da rebajas en su condena. O contarles que seguimos esperando los culpables de los ‘falsos positivos’, los resultados de la investigación sobre el asesinato de tres niños en Saravena y el asesinato de la juez. Y que además existe el ‘Tolemaida Resort’. Sumándole a todo esto, lo que ya es vieja historia sobre el secuestro de militares y policías y civiles que llevan más de trece años encadenados a un árbol en la selva colombiana por parte de un grupo de narcotraficantes sin ideales que se uniforman para cometer las más crueles fechorías con los campesinos que dicen defender como ‘ejército del pueblo’, y que además los asesinan y los dejan botados en el camino como hojas secas, sin ni siquiera tener la delicadeza de avisar a sus familiares de la realidad.Díganme, ¿cómo explico todo esto?

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