Presencia, confianza y paciencia

Presencia, confianza y paciencia

Agosto 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Esta semana sucedió en el resguardo “La María” lo que debió suceder en los encuentros anteriores en Toribío, Popayán y Bogotá. El presidente Juan Manuel Santos se reunió con los indígenas del CRIC para hablar frente a frente de soluciones al problema, sexagenario ya, que ningún otro mandatario se había atrevido a encarar.El pasado miércoles se registró esa presencia en la que insistían los Nasas, los guambianos y todos los demás cabildos de esa tierra olvidada de Colombia que se llama el Cauca. Por segunda vez, el presidente Santos se metió en la boca del lobo, ahora en plan de diálogo y a pesar de los trinos de mal agüero y los chamanes de la tragedia que anunciaban la catástrofe, porque, “¿quién iba a manejar esa turba de indios bebiendo chicha en la montaña?”. Y de aquellos que afirmaban que, “serán hasta capaces de atacar al presidente con esos palos con cintas que llevan a las fiestas”. Y decían: “¿cómo va a ir el presidente a meterse allá en ese revoltijo con las Farc y con los guardias, si ese es territorio infiltrado donde lo pueden hasta matar?”.Pues no, profetas de la muerte. Lo que pasó allí, en el centro del Cauca, fue una fiesta con presencia del primer mandatario de Colombia con los gobernantes de los cabildos que querían hablar de tu a tu con el jefe. Y hablaron, y bailaron, y compartieron “esos palos con cintas”, que para ellos significan el bastón de mando con los gobernadores.Eso es lo que no entienden las corbatas políticas. No comprenden la presencia y la confianza, la base de un diálogo constructivo y con agenda seria que debe regir cualquier reunión de acercamiento. A los lagartos politiqueros les pareció que era “peligrosísimo” ir a ese coctel porque no era en Bogotá. Y porque no había lociones francesas sino fragancia de la montaña colombiana.Bueno, pues Santos fue, hablaron y hay conclusiones para mesas de trabajo rápidas y comprometidas con resultados en ocho días, en dos meses y en otras fechas que irán fijando los aconteceres de estos encuentros. ¿Que los temas son difíciles? Pues sí. Son heridas abiertas desde hace sesenta años, que cada uno se ha ido encargando de echarles su propia sal. Hasta les fundaron una contra-organización –la OPIC– para entorpecer la autoridad ancestral que han tenido allá, y que si está mezclada de Farc es porque nunca esos fariseos políticos voltearon a mirar para la montaña que solo les servía para los votos.Me parece que el presidente está claro cuando dice que no todo son derechos. Hay también deberes como “ayudar al estado y a la fuerza pública”, que los indígenas tendrán que cumplir porque pertenecen a la misma Constitución colombiana que nos rige. A esta presencia presidencial y a esta primera semilla de confianza que se siembra deben seguir la franqueza y la paciencia para los momentos difíciles, que van a llegar más temprano que tarde, sobre todo de la mano de los trinos de mal agüero y los politiqueros que siempre tratan de pescar en los ríos revueltos.

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