Por enésima vez, Tumaco

Octubre 27, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Es la repetición de la repetidera, sólo que cada vez la situación aprieta más este pueblo Pacífico que vive en zozobra hace ya muchos años sin que los gobiernos de turno hayan sido capaces de poner mano dura sobre aquello que, en principio, eran solo “hechos aislados de violencia callejera”. Ahora ya va en manos de las Farc, los Urabeños, los Rastrojos y las Bacrim que atacan a diario la vida y las posibilidades de supervivencia del pueblo.A pesar de sus manifestaciones clarísimas, “el gobierno nos mira de medio lado. Y cuando viene el Presidente de Bogotá solo habla con los militares y cuatro invitados que no dicen la verdad sobre lo que pasa aquí”, comentan los corrillos de la plaza de San Judas.La voladura de las torres de energía por parte de las Farc, que a la vez hablan de paz en La Habana, sumió a los tumaqueños en la oscuridad cerrando escuelas y colegios y dejando a la población infantil con física hambre por el cierre de los comedores escolares que ayudan a capotear las necesidades de los padres de familia.Aparte de las pérdidas que pasan de los quince mil millones de pesos, tuvieron que llegar a extremos de “importar hielo desde Bogotá y Cali para exportar la pesca de mar desde Tumaco, que también es Colombia aunque no parezca”, contaba el coordinador de transporte de los pescadores.Y los viejos trabajadores del mar, comprando gasolina ecuatoriana de contrabando al doble del precio y a la mitad de la calidad “porque la colombiana es imposible para nuestro bolsillo y perdemos dinero cuando la utilizamos”.Y la hotelería, cuyas reservas fueron canceladas en el 90% para esta temporada, se preocupa por el retorno de la gente que va a ser casi nulo “porque queda la imagen de violencia que nos dan todos estos sucesos que propician los terroristas. ¿Quién quiere venir a un pueblo así?”, me dice uno de los operadores del puerto.Esto de la energía tapó un poco, por unos días, el tema de las muertes diarias que siguen llenando el parque de la memoria de veladoras y retratos de las víctimas que ya suman centenares, porque la autoridad tampoco ha podido contra las llamadas ‘fronteras invisibles’, que simplemente cierran los barrios populares a las cinco de cada tarde para quedar en manos de los malandros que todos conocen pero que nadie señala por miedo a la muerte inmediata, “el castigo a los sapos que nos advierten cada que matan a alguien”.No conozco resultado alguno que justifique la presencia de agentes de la DEA en esta población, que al igual que los otros puertos del Pacífico se convirtió en punta de lanza de las rutas de los carteles mexicanos y centroamericanos del narcotráfico.Ahora les prometieron grandes plantas generadoras de energía. Veremos cuándo llegan, y por supuesto, cuándo se va a enfrentar a los traquetos disfrazados de guerrilleros que atentan contra el pueblo que dicen defender. Porque, a pesar de la paciencia que les hemos tenido a las Farc y compañía con los diálogos de Cuba, sería bueno preguntarles si las voladuras de torres, los secuestros que siguen realizando y los reclutamientos de menores que están en su agenda diaria, hacen parte de su programa de gobierno que quieren para su “incorporación a la vida política” de este país que están acabando de acabar.Todos saben quiénes son, y de pronto, dónde están, porque son los mismos con diferente collar. Ahora, ¿quién y cuándo le pone el cascabel al gato?

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