Pasarán más de mil años

Agosto 07, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Esto de los períodos presidenciales no pone de acuerdo a ninguno de los que salen de ese honor. Para algunos, cuatro años son pocos. Para otros sería suficiente el de ocho.Pero parece que para el expresidente Álvaro Uribe ninguno es satisfactorio. Nostálgico de lo que pudo haber sido y no fue -los otros cuatro-, ahora pretende seguir gobernando por twitter. Así lo demuestran sus trinos cargados de quejas y críticas cada vez más agresivas contra su sucesor.Hoy, cuando Juan Manuel Santos cumple un año de gobierno vemos y palpamos que no está dispuesto a aguantar más la terca intromisión del exmandatario antioqueño. Que ya la zanja está hecha, y que como dice la ranchera: “la distancia entre los dos es cada día más grande”. Ya se sabe que, sin altanería y acudiendo al mantra de “no pelearé con Uribe”, soportará al pajarito provocador.Alguna vez Santos dijo que al término de su mandato se dedicará a la cátedra y al periodismo “para dejar gobernar tranquilamente a mi sucesor”, en clara alusión a lo que le está sucediendo con Uribe Vélez. Y hace una semana alertó desde México que hay interesados en dañar la relación con Venezuela.Pero Uribe vuelve a acusar a Venezuela de ser “santuario de terroristas colombianos”, y al gobierno colombiano de ocultar las evidencias que él dice tener y de llevar una relación “de apariencia con Venezuela , con un alto costo para la seguridad de Colombia”.Demasiado comentario para un expresidente que alguna vez dijo desde el mismo puesto: “las relaciones exteriores las maneja exclusivamente el presidente de la República”.Más adelante se metió a patio venezolano y comentó que allí “se está creando la nueva Cuba de América, coartando cada vez más la democracia”. Estas afirmaciones subidas de tono no contribuyen a la buena relación con nuestros vecinos que tanto trabajo ha costado recuperar con “la confianza y el respeto” que se prometieron los mandatarios al restablecer la amistad maltrecha.Y por si algo hacía falta la enfiló contra la figura respetable y respetuosa del expresidente Luis Ignacio Lula da Silva señalándolo de hipócrita que “a espaldas de Chávez lo critica y delante de Chávez tiembla”. Todo porque el brasileño dijo que sus relaciones con Uribe eran buenas, pero no había confianza. Ante la sinceridad de alguien creo que no cabe esa respuesta, y menos con quien está invitado a casa.Lo raro es que no contesta nada concreto sobre las chuzadas del DAS, el desfalco en la Dian, el Agro Ingreso Seguro, la salud y otros temas que son investigados por la justicia fiscal y disciplinaria. Menos mal que Santos y su canciller Holguín cerraron oídos y continúan trabajando con la política del buen vecino: “no prestar atención a los sembradores de cizaña”. Es mejor : a palabras necias, oídos sordos, dice el refrán.Lo del expresidente Uribe ya es preocupante. Al parecer se resiste a reconocer que su largo matrimonio con el poder llegó a su inevitable fin. Aunque como dijo Álvaro Carrillo, ese gran bolerista y compositor mexicano, “pasarán más de mil años, muchos más/ yo no se si tenga amor la eternidad...”.

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