¡Oslo rápido, por favor!

Septiembre 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

No ha comenzado a trabajar la mesa de diálogo y ya los grandes ‘juristas’, leguleyos sin oficio, no cesan de lanzar palos a la rueda de la paz, que afortunadamente y a pesar de las aves de mal agüero sigue su marcha hacia Oslo, la primera meta.Nos hemos pasado la vida hablando de paz, intentando la paz, manoseando la paz, y nunca la hemos encontrado. Alguna vez me decía el comandante Fidel Castro que , “ les va a ser difícil la paz a los colombianos porque siempre están mirando cómo van a hacer el puente y ni siquiera conocen el río”. Eso es lo que pasa. Una vez más se brinda la oportunidad para esta patria boba, y ya comienzan a preguntarse que si indulto, que si perdón y olvido , que si las víctimas olvidadas, que cómo van a salir por la calle amplia estos criminales, que si la entrega de armas, que si el cese del fuego, que si cada uno tiene 200 órdenes de captura por secuestro, extorsión, asociación para delinquir y todo el código penal que han violado durante sesenta años de guerra que llevamos soportando. Entonces me pregunto: ¿Qué es lo que queremos de verdad y con quiénes lo buscamos?¿Queremos una paz duradera como lo propone el presidente Santos? ¿O queremos jugar a la paz y ser tan ingenuos para creer que estos hombres que de alguna manera justifican su elección por la lucha armada en momentos en que los politiqueros los metieron en las guerrillas liberales y conservadoras, aunque nada es justificable para matar o secuestrar a alguien, ¿se entregarán de la noche a la mañana como mansos corderos a un Estado que les quedó mal en todos los intentos anteriores? ¿No recordamos el plan de rehabilitación, la invasión de Marquetalia, la masacre de la Unión Patriótica, o el asesinato de los candidatos presidenciales?Pues no. No va a ser así. Habrá que conversar con todos ellos, no solamente con las Farc, y saber y entender qué proponen para dejar de matarnos, porque sólo escuchando sabremos por qué terminaron sus ideologías que entregaron al narcotráfico, fenómeno que no es sólo nuestro, sino de los consumidores de Europa y Estados Unidos, que siempre se callan en estas ocasiones y se brindan como acompañantes de lejitos, para ver si la cosa funciona y protagonizan la paz en estos países tercermundistas.Me lo han dicho varias veces en La Habana: No tenemos secuestrados ni tumbas. Pero a la vez me dijeron: “En su momento, cuando llegue el punto de las víctimas, ayudaremos a que salga la verdad”. A la gente hay creerle.Que si a ‘Simón Trinidad’, condenado a 60 años en Estados Unidos no por los delitos por los que fue extraditado sino por otros que “descubrieron allá”, lo piden en la mesa. Pues lo van a seguir pidiendo. Es una actitud política de ellos, al tiempo que me aseguraron: “No será tema para acabar el diálogo, pero lo discutiremos en la mesa”.Y si creían que íbamos a tener en la mesa “mansas palomitas”, pues tampoco. Eso es lo que hay. Esos son ellos. Con ellos es con quienes tenemos que conversar. Ellos son las Farc de verdad, y no falsos personajes como ocurrió con las desmovilizaciones paracas.Ojalá que el 8 de octubre llegue rápido y la mesa de la paz empiece a trabajar a puerta cerrada, confidencialmente, buscando resultados. Y ojalá allí mismo, en ese bello edificio del Ayuntamiento, Colombia reciba el premio Nobel, que significaría un tapabocas para estos criticones sin oficio y la paz para este sufrido país anegado en sangre fratricida.

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