Notas de viaje

Septiembre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Se alarga la fecha de iniciación de los diálogos de paz en Oslo. Por lo menos su presentación oficial ante el mundo desde la capital noruega ya no será el 8 como se había anunciado en Bogotá y en La Habana. Me parece que está bien que no se de la partida a esta carrera hasta cuando no esté todo a punto, porque “lo que empieza mal, termina mal y de las carreras solo queda el cansancio”.Viajé con el presidente Juan Manuel Santos a los Estados Unidos con una primera escala en Kansas University. Allí, ante dos auditorios distintos contó “la decisión más dura de su presidencia”, cuando le tocó (sic) dar la orden de seguir los combates que dieron de baja a ‘Alfonso Cano’ en el occidente del Cauca, después de iniciada una comunicación con él a través de un contacto y de llegar a acuerdos de confidencialidad y continuación de la guerra hasta una posible firma de la paz. Y así va a ser esta etapa de diálogos mientras no se demuestre la plena disposición y un gran avance en los tiempos que maneja el mandatario colombiano. No se va a llegar a acuerdos de cese del fuego que se desbaraten al mínimo descuido. Entendí que esto va con tiempos y propósitos claros, y es lo que esperan los colombianos para integrarse al tema, porque lo anterior solamente dejó desconfianza y frustración.Sugiero que dejemos de estar pidiendo las frutas antes de la cosecha. Ya queremos que los integrantes de las Farc salgan a presentar excusas públicas, a entregar armas y a destapar todos sus pecados sin fijarnos que hay puntos exactos que tendrán su desarrollo en el momento señalado por el mismo proceso. Será en ese momento cuando se exijan respuestas definitivas de parte de los negociadores.En esto de los tiempos creo que también debe haber prudencia. Kristian Berg Harpvicken, director del Instituto de Paz de Oslo y estudioso de nuestro problema, me dijo: “Esto es diferente a lo de hace diez años. Veo a las Farc con más compromiso hacia un cambio significativo en sus ideologías para llegar al final del conflicto”.Hay verdades que no podemos ignorar. “Cuando se combate por tantos años, las fuerzas irregulares adquieren cierta legitimidad o estatus en el conflicto. Aquí han pasado muchos años, y las soluciones en un conflicto tan largo no van a llegar rápidamente, de manera inmediata. Habrá que tener paciencia, y me parece que será un poco más del tiempo que piensa el presidente Santos, y más rápido de lo que la gente espera”, me dijo Harpvicken.Y apliquemos otra advertencia que hace este estudioso de la paz: “Para lograr soluciones verdaderas, ambas partes tendrán que ceder por igual”. Esto no es ir rompiendo cristales como muchos mega-analistas imaginan.Internacionalmente tenemos el apoyo de todo el mundo. Quien más insistió sobre esta “oportunidad definitiva” fue el expresidente Bill Clinton: “Esto lo deben decidir solo los colombianos y estaremos pendientes para apoyar”.El anuncio del presidente Santos en el sentido de que iba a plantearle al mundo la co-responsabilidad en el narcotráfico se quedó solo en la sala universitaria de Kansas. Nada hubo en su discurso ante la Asamblea de la ONU. Y aguardamos que se cumplan sus palabras finales: “Espero traerles el año entrante buenas noticias sobre la paz de Colombia”. Que así sea.

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