Más palabras necias

Agosto 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

No sé por qué tenemos en Colombia una especie, minoritaria para bien de todos, que no es capaz de guardar prudente silencio ante temas delicados como el de la liberación de los secuestrados y las propuestas que se vienen trabajando con gran dificultad para esa liberación.No sé por qué el Ministro de la Defensa no se dedica a su verdadera tarea, la seguridad del país, bastante deteriorada por cierto, antes que a agredir con palabras necias cualquier intento de luz para esta oscuridad que viven en la selva centenares de compatriotas. Son seres humanos que llevan años encadenados vilmente por las Farc, el ELN y las autodefensas.Esta semana, mujeres de buena voluntad llegaron a Colombia invitadas por Piedad Córdoba, quien afortunadamente no cesa en su empeño libertario, para firmar y acompañar una carta, quizá la más directa y concreta que se le haya escrito a las Farc en muchos años.Esas mujeres llegaron, escucharon, lloraron, acompañaron y firmaron apoyando el texto: liberación inmediata, sin condiciones y unilateral de todos los secuestrados. Aun más: nombramiento inmediato de un vocero que hable sobre el asunto con el Gobierno y la advertencia de que sólo será el presidente Juan Manuel Santos quien “diseñe y dirija el posible camino a la libertad”.Pocas horas después, la respuesta del ministro Rivera: “Las cosas se llaman por su nombre. Aquí no hay retenidos; existen secuestrados militares y civiles. Y no estamos pidiendo favores, estamos exigiendo la libertad inmediata de todos...”. Además, un emocionado e iracundo discurso que no ayuda en nada al planteamiento de las “Mujeres embarcadas en la paz del mundo”, como se denominan estas matronas de la libertad.Creo que después de 11, 12, 13 y 14 años de secuestro, cuando la resistencia empieza a desfallecer y los padres a exteriorizar cansancio, decepción y enfermedades consecuencia directa del infernal flagelo, es hora de acudir a la cordura, señor ministro Rivera. Y, sin necesidad de expresar furibundo sus alteraciones, esperar un poco el desarrollo de este nuevo intento epistolar con las Farc y con el ELN, que ojalá escuchen estas voces maternales del mundo que les dicen, una vez más, y creo que de manera definitiva, que la libertad es un imperativo y que nadie aguanta más.Guarde su rabia o inviértala en la seguridad para que no haya más secuestros de estos maleantes que se pasean por campos y pueblos extorsionando y matando inocentes. Y deje que las propuestas de buena voluntad sigan su curso y lleguen hasta estos asesinos para que entiendan que no son dueños ni de la libertad ni de la vida de nadie y que el mundo los juzgará por este vergonzoso error.Señor Ministro: trate de imaginar la selva inhóspita, una cadena en su cuello durante catorce años; un hijo que crece y usted no conoce y la ansiedad de una lucecita que se va abriendo para un encuentro de la vida que les queda a los dos. Después, cierre los ojos, calle y verá cómo duele aguardar que esa esperanza se transforme en realidad.Don Miguel de Cervantes, el grande de nuestro idioma, solía decir: “La necedad es madre de todo mal suceso”.

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