Manicomio mundial

Junio 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Comienzo por el fútbol. El deporte de multitudes que ahora es protagonista en la Eurocopa, eliminó de una a sus anfitriones, Polonia y Ucrania. Qué diferencia de actitudes entre nuestra nacional, sus actuaciones vergonzosas y los ejemplos de campeones como España.Un colega, testigo directo del hecho, me contó acerca de la tarde lamentable del lateral izquierdo Pablo Armero en Quito. Tres horas antes del partido contra Ecuador, en el cual fue de los peores al igual que en Lima contra Perú, bajó a la recepción. Voz en cuello y dólares en mano reclamó a las recepcionistas del hotel porque no dejaban entrar a un familiar suyo. Amenazas propias de la incultura de los señores aquellos: “Es que mi plata no vale, o qué. Entonces pa’ qué juega uno en una Selección y en Italia”, palabras que salieron de alguien que debería estar ‘concentrado’ en el juego que perdimos y nos tiene al borde de despedida de Brasil 2014.En contraste, el sábado pasado los directivos españoles se reunieron para arreglar los premios con los jugadores de la roja. Les ofrecieron un buena suma sobre lo que ganaron cuando fueron campeones mundiales en Sudáfrica. Conscientes de la realidad, ellos aceptaron sólo el 20% de la oferta, y el sobrante lo donaron para invertirlo en las instalaciones de formación de la cantera de nuevos futbolistas “para la renovación española”. ¡Qué diferencia!Y otra. Algunos de nuestros talentos futbolísticos que juegan en Europa se excusan de su mala actuación porque “el cansancio de la liga europea se siente, y es muy duro aguantar”. Pregunto: ¿Y Ronaldo, Ballotelli, Torres, Iniesta y Fábregas, en qué liga juegan? Creo que seguimos buscando donde no es. ¡La respuesta es actitud, señores! Por eso da gusto ver la ansiedad de todos los de la Eurocopa cuando desde el mismo himno nacional están que se comen la cancha aunque hayan jugado mil partidos antes, mientras los nuestros gritan en los hoteles distraídos en otras cosas ajenas al juego donde defienden la nacional. ***Me gustó el último escrito del Nobel, Günter Grass, sobre la dureza de la temida Sra. Merckel en el caso griego: ‘La vergüenza de Europa’, titula. Y dice: “Tengo atravesado un nudo en la garganta porque un país sufre agobiado por sus deudas. Pero beban, sigan bebiendo hasta el final. Gritan los comisarios europeos mientras Sócrates devuelve la cicuta en el vaso envenenado”. Y termina Grass: “Europa, morirás sin alma destruyendo el país que te concibió”. No creo que haya mejor resumen de la situación.***Y de la reforma reformada, amañada, cambiada, boicoteada y engañada por los ‘padres de la patria’, hay muy poco para esperar. Increíble que cuatro congresistas que tienen problemas graves con la Justicia hayan participado sin ninguna vergüenza entre los conciliadores del texto.Me duele por Simón Gaviria, joven juicioso que se dejó entreverar sin leer lo que votaba. Y por el ministro Juan Carlos Esguerra, académico de calidades que nunca debió aceptar revolverse con la jauría que tenemos y conocemos. Lo maltrataron, los sacaron para la componenda y lo engañaron, dañando su hoja limpia que conocemos.Y la frase -resumen del suceso: Le digo al mininterior, Federico Renjifo: “Ministro, pero entonces engañaron a su colega de Justicia. Le cambiaron los términos de la conciliación”. Y me responde: “No se la cambiaron, se la pusieron distinta”.¡Este mundo es de locos!

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