Luz de vida

Junio 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Nunca pensé, porque no dedicamos tiempo para nosotros, que el martes 21 de mayo pasado la vida me iba a sacar tarjeta de preaviso y por primera vez en mi carrera me pasaría factura de los excesos de 45 años de paso por la reportería, la profesión más bella del mundo.No fue nada fácil para médico y enfermeras estabilizar al paciente, y mucho menos sacarlo del pesimismo del diagnóstico que dejó durante toda la noche una sombra de despedida inminente de los 62 recién cumplidos. Todo lo veía fatal hasta que me acordé que “Dios aprieta pero no ahoga”, y empecé a descubrir todas las cosas por encima de las cuales pasamos a diario sin darles el menor valor, cuando son precisamente lo que nos hace vivir.La familia. ¿Hay algo más reconfortante en la mala hora que los hermanos María Lucía y Miguel Angel, los sobrinos, los primos integrados como una piña alrededor del enfermo dándole sinceras muestras de afecto , turnándose para las vigilias y, empeñados todos en que todo salga bien, sin molestar a nadie?Los amigos. ‘Toño’ Uribe y ‘El Negro’ Restrepo los encarnan porque no alcanzaría la columna para citarlos a todos. Son como esa suma de fuerzas que uno reunió en la vida y que salen como mil brazos, como mil manos para solucionar todo, rápidamente, como pulpos de la bondad.Los médicos: desde Santiago de Cali que me recibió en el mejor sitio de Colombia para la salud, la Fundación Valle de Lilli, hasta el doctor Diego Jiménez, pasando por un mosaico de lujo de jóvenes especialistas, me transmitieron seguridad, seriedad, sinceridad para afrontar lo que viene, que va a ser duro pero no imposible y menos con este equipo ganador.El Maestro: Yo lo conozco bastante y sé del cariño que me tiene y de la paciencia que ha desbordado en mi carrera. Por eso, cada que lo veo en pantalla espero esa frase justa para el momento, bienvenida para la reflexión que termina generalmente en la invitación a subir el ánimo y a pensar en El Caribe “para desatrasarnos del pasado y mirar con tranquilidad el futuro bajo el sol y en las aguas de Barú”. Ese hombre sencillo es mi maestro Gossaín.Mis compañeros: las personas más cercanas a mi trabajo, hicieron quizá parte de la familia, y Andrea Cardona encabezando la lista estuvo al tanto de todo lo que fue manejo de programas donde nos hemos comprometido con la gente como ‘La Noche de la Libertad’. Por eso nunca faltó la voz de protesta a través de RCN por ese hecho que condena el mundo en nuestro país y que se llama el secuestro.Lo más importante es la tarea de concientización que realizaron los médicos. El proyecto de vida que te presentan para enfrentar lo que viene; casi que borran esa sombra triste de la muerte para pintar vida; para decirte que nada es fácil y que no hay que doblegarse ni siquiera “ante el mal más malo del mundo”.Gracias a todos por ayudarme a entender que “mientras más oscura sea la noche, más radiante será la alborada”. Todo lo anterior no tendría la verdadera luz de vida si no fuera guiado por el Supremo Arquitecto, que es él quien definitivamente ayuda a que los colores de la vida cambien de oscuro a claro, y a que la actitud de la vida de un vuelco del pesimismo al optimismo.Nunca se debe arrinconarse, y de todas maneras si llega lo que tiene que llegar pues será en franca batalla por la vida.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad