Los traquetos las prefieren reinas

Enero 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

La última vez que cubrí un reinado en Cartagena me pasó una de esas cosas que sólo se da en Macondo: los periodistas descubrimos que la señorita Amazonas, que casi queda reina nacional, ni era señorita ni era del Amazonas. Lo de no ser señorita literalmente no se discutía. El problema era que estaba embarazada y así desfiló en todos los trajes que ordena el evento. La tapa fue que ya se empezaba a hablar de nexos de las reinas con los narcos.Ese tema ha venido manchando el buen nombre colombiano. Se destapó que los capos del narcotráfico las prefieren reinas. Lo peor es que a algunas de ellas les gustó el juego de la plata fácil y rápida que les subía el estatus dentro de la sociedad consumista que vivimos.Así las cosas, se jugaba siempre con los nombres de casi todos los entonces territorios nacionales. Luego supimos que casi ninguna de las representantes de Guainía, Vichada, Vaupés o Amazonas había nacido allí, y algunos capos coquetos compraban la patente a las autoridades regionales para exhibir sus trofeos. Así apareció la reina del tristemente famoso Don Efra. O la reina del Vichada que gozó por poco tiempo las riquezas de Pastor Perafán, quien cumple condena en Nueva York. Y muchas más de otros reinados de esta monarquía criolla.El asunto es que protestamos y nos arrancamos los pelos porque la prensa internacional nos da duro con eso, pero se nos olvida la realidad. Es decir, caemos en criticar la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el nuestro. ¿Qué podemos decir si este año hay una reina presa en Argentina, Angie Sanclemente, por tráfico de cocaína, quien además mintió en el reinado del café sobre su estado civil?¿Y cómo podemos tapar los ojos ante la realidad de Juliana Sossa Toro, quien representó a Antioquia en el reinado del turismo y fue detenida en México esta semana e identificada como compañera sentimental de alias JJ, narcotraficante a quien se responsabiliza del disparo en la cabeza al futbolista Salvador Cabañas?Ahora se rasgarán las vestiduras algunos y dirán que no se puede generalizar. Me parece que es allí donde está el error. Con estos casos, que no son todos los ocurridos ni implica a todas las participantes, sólo quiero alertar sobre lo que está ocurriendo y no queremos ver. La enfermedad sólo se cura cuando se reconoce. Son casos que deberían ser conocidos en las familias antes de ocurrir y no después de la desgracia, que ya no tiene solución. Que deberíamos analizar todos antes de protestar porque se cuentan situaciones incómodas que tienen nuestras ciudades. Son hechos que no queremos ver y a las autoridades no les interesa solucionar. Claro que nos duele que esto exista. Pero nada ganamos con desconocer que eso está ocurriendo y que debemos evitar su continua repetición. Así hayan perdido importancia, los reinados en Colombia han sido una manera de darles reconocimiento y oportunidades a muchas mujeres que, además de bellas, han demostrado su valor como personas, como profesionales y como dignas embajadoras de nuestra cultura. Por eso no podemos aceptar que las ambiciones de las que cayeron en las redes de los traquetos den pie para que se denigre de la mujer colombiana.

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