Los ojos miopes de Bogotá

Los ojos miopes de Bogotá

Noviembre 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Estuve en San Andrés acompañando a los isleños en el aniversario de la pérdida de 75 mil kilómetros de mar por desidia de los gobiernos de turno. De todos con más o menos culpa pero todos, y por ligerezas de los ancianos miembros de la Corte Internacional de Justicia de la Haya que no van a echar atrás su fallo dañino, aunque aquí nos creen otra expectativa.La situación es delicada aunque “el gobierno de Bogotá”, como dicen los raizales hable de exageraciones y negligencias. Fui a un supermercado con varios de ellos, y productos básicos como las carnes vienen de Costa Rica, los granos de Estados Unidos porque son tres veces más baratos que los que llevan de la ‘Colombia Continental’. La respuesta la tienen los ministros de Comercio y de Transporte, pero en San Andrés no se sabe nada.Los pescadores artesanales, que inflaron las listas de socios cuando oyeron hablar de subsidios de $1,8 millones y de 70 verdaderos sumaros de un momento a otro varios cientos de falsos nombres, me contaron sobre sus maromas para pescar hoy en lo que quedó de mar para nosotros. Dice Johnson que, “ahora solo vamos hasta Cayo Bolívar, porque aunque la Armada y la FAC nos cuiden, los nicas no nos dejan quietos. Y caer en manos de ellos equivale a perderlo todo. Nos quitan hasta la ropa y ni hablar de radios de comunicación que es lo primero que se roban porque nos tratan como perros y nos quitan todo el dinero. A mí me quitaron mi barca de diez años que me había costado 6 millones, me pidieron 15 millones de dólares por la cáscara”. Y me contó que la pesca de ahora es de segunda: “Ahora estamos pescando lo que antes poníamos de carnada en el anzuelo”. La respuesta está en la Cancillería para que los pescadores sepan a qué atenerse y con garantías plenas de los dos gobiernos puedan llegar hasta donde pescaban antes.Y ni hablar de los costos de Internet y telefonía, y eso que el gobierno anterior y el de ahora les prometieron el mínimo de pago para las clases populares: Pero la calidad sigue siendo deficiente porque la señal se cae constantemente.Hablé con el saliente comandante de la Policía, coronel Jorge Gómez. Me contó que “los nuevos visitantes del narcotráfico están llegando del Urabá y de algunos pueblos de Antioquia. La idea es pelear por las rutas del mar y del microtráfico en las calles. Por eso los muertos de los últimos días. Son Urabeños y Rastrojos que enfrentan bandas locales con ese resultado”. Si se sabe quiénes son, ¿por qué no se les persigue y se les castiga? Dicen que “jueces y fiscales no funcionan, y los que hay no alcanzan a cubrir los casos que cada día se agravan”.A los estudiantes nadie les ha explicado qué pasó en el mapa colombiano con el fallo de La Haya. Por eso preguntan “de qué nos sirven unos cayos que no tienen mar para pescar como antes”. Don Rogelio, que lleva 40 años viviendo en la Isla, resume: “Estamos encerrados en una jaula de oro aunque en Bogotá digan que nos quedó mucha agua. Allá no saben qué es pescar y por eso no entienden lo que pasó aquí hace un año”.Bien comenta la gobernadora Auri Guerrero: “Necesitamos saber qué va a pasar políticamente, diplomáticamente y económicamente con este archipiélago que nunca podrán dividir porque es nuestro”.“GOD: MERIDIANO 82 DA FI WI”. “Dios: el Meridiano 82 es nuestro”, rezaba una pancarta el día del triste recuerdo. “Un año sin nuestro mar”.

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