La indolencia nacional

La indolencia nacional

Septiembre 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

¡Qué vergüenza! El pasado jueves Tumaco se levantó a protestar contra los violentos que se quieren apoderar de nuestro Pacífico imponiendo el silencio, el miedo y la extorsión. Se levantó vestido de blanco para que el país, su patria, le prestara atención al problema. Pero este país que tanto se jacta de solidario ni lo volteó a mirar.Los siete mil tumaqueños vestidos de blanco se quedaron solos porque ni los medios nacionales, excepto RCN radio, estuvieron presentes en esta expresión. Para la mayoría de ellos no fue noticia que un pueblo entero se levantara para clamar justicia por los 168 homicidios que registra Tumaco en lo que va corrido del este año. Tampoco fue noticia que sus niños denunciaran que son víctimas de los facinerosos que ya los han usado como niños-bomba en tres ocasiones. No levantó ni un rubor el grito de los pequeños vendedores de minutos y golosinas del segundo puerto sobre el Pacífico contaran que hasta ellos son víctimas de lo que los delincuentes llaman micro-extorsión que al igual que la macro pretende un porcentaje de los dividendos de su trabajo para financiar la muerte y el terror.Nada de esto fue noticia. No interesó que la Pastoral Social publicara que por el desempleo y la falta de oportunidades quince mil jóvenes se dedican al mototaxismo en la región y cinco mil de ellos lo hacen en la ciudad, con la perspectiva de ser contratados como sicarios de ocasión y producir las muertes de las que nos lamentamos.Tampoco mereció espacio en los periódicos, las televisiones o la mayoría de las radios, la súplica al Ministerio de Protección Social para que apure cinco mil millones de pesos para poner en funcionamiento el nuevo hospital San Andrés que hasta ahora es un cascarón bonito, sin dotación para atender pacientes.Ni siquiera mereció una respuesta de la Ministra de Educación, que siempre tiene “noticias lindas”, la solicitud por un empujón a la Universidad del Pacífico que hace diez años no puede graduar ni un profesional por falta de recursos.Nada de esto suscitó siquiera un suspiro del Gobierno Nacional que todavía cree que llenando los hoteles de agentes de la DEA que se divierten en las playas tumaqueñas va a combatir la violencia. Y ni qué hablar de los padres de la patria regionales. En la marcha no aparecieron para nada. Ellos van es por los votos. Bajan de la sierra a la costa a recoger lo que nunca sembraron y a exigir regionalismos que no solucionan nada de lo que hay allí.Mientras no se piense en solucionar este rubro, no habrá paz en la región Pacífica. A propósito, yo no sé donde creen el presidente Santos y sus ministros que queda el Pacífico. O mejor, dónde comienza. Comienza en Buenaventura, en Guapi, en Telembí, en Timbiquí y en Tumaco. Y si no hay inversión y soluciones sociales para estas poblaciones, ¿por dónde y cómo vamos a sacar el comercio de los grandes acuerdos suscritos con Corea, Japón y China? ¿Cómo vamos a llegar a ser grandes en el Pacífico si no construimos los cimientos?Empecemos por el principio porque luego las sillas no les quedan bien a los caballos, Señor Presidente. Y en cuanto a mis colegas, con inmenso respeto, qué vergüenza de nuevo, porque en Tumaco se quedaron esperándolos.

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