La factura del pueblo

Octubre 10, 2010 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

He sido testigo directo de eventos fundamentales de esta América que probaban la aceptación, o no, de aquello que ha ensayado para enfrentar su realidad. De esos ensayos políticos que elige para cambiar pero al final siempre sale como la mujer engañada, pariendo a la fuerza lo que generalmente no quería.Es cuando el pueblo pasa la factura de lo que eligió. Es cuando la masa se revela y temerosa como en Venezuela, o tranquila y a ritmo de bossa nova como en Brasil, o a bala desordenada y golpista como en Ecuador, o con signos judiciales como en Colombia , esa masa ahogada de más de lo mismo a pesar de que escogió el cambio, expresa que tampoco era por allí. Que sus caudillos anquilosados en el poder como los hermanos Castro en Cuba no fueron capaces de darle lo que esperaban, obligando a buscar la esquiva justicia social que parece no llegar nunca.En Venezuela le pasaron factura a Chávez. Mucho poder cada vez más concentrado, con reformas que en lugar de beneficiar al pueblo lo confunden más y lo hacen creer que las cosas se consiguen a fuerza de gritos y órdenes de expropiación. Pero el pueblo atento ve a los corruptos que lo rodean, y que igual que los de antes se quedan con lo mejor de sus tierras, negocios, casas o empresas que hasta hace poco daban empleo.En Brasil le dijeron hace ocho días a Lula da Silva que su gestión fue buena pero hay que recordar al que puso a andar el tren: don Fernando Henrique Cardozo. Y que no es lo mismo el padrino Lula que la ahijada Dilma, si bien le agradecen su gobierno que llevó a Brasil al sitio privilegiado. No hay confianza en su ahijada que se mostró vulnerable en los debates ante Serra y ante Narina da Silva que con su coherencia y sencillez de maestra de escuela tiene la palabra para elegir el nuevo presidente.En Ecuador, un Correa bravucón y pendenciero creyó que iba a aplacar a sus policías, a los que había dado beneficios sociales tratando de cubrir ese fantasma golpista que ha rodeado a esa nación siempre. Y ‘le salió el tiro por la culata’: casi le cuesta el puesto como a sus antecesores. Terminó aceptando lo que les quiso quitar de sus sueldos, pero con el inri de muertos y heridos que se hubieran podido evitar, con el problema de cómo va a seguir gobernando con los golpistas escondidos, y una debilidad manifiesta.Aquí en Colombia las facturas son judiciales. No ha pasado día en que no escuchemos algún nombre del entorno presidencial de Álvaro Uribe acusado o destituido por el monseñor Procurador o por la Fiscalía General. Esto va a seguir, y si está en buena ruta deberá llegar a la cabeza de lo que se hizo fuera de ley en los ocho años de su gobierno. Así que la idea es esperar más facturas de todos los abusos que están saliendo a la luz.Y a nivel regional , tampoco soplan buenos vientos sobre todo en el Valle del Cauca y en su gobernación, utilizada como fortín político de muchos buitres que acamparon en San Francisco para engañar al pueblo que los eligió.Son hechos que enseñan que el pueblo aguanta pero no olvida. Y que algún día, más temprano que tarde, llega la factura popular que no tiene rebaja. Al menos es lo que dicen los resultados de estos últimos días en América.***Termina hoy el Clásico 50 años RCN de ciclismo. Además de la gente que sale a aplaudir a sus nuevos ídolos, lo mejor fue compartir con glorias como ‘Cochise’, ‘El Ñato’ Suárez, Lucho ‘el jardinerito’ Herrera, Albeiro Mejía y el recuerdo imborrable de Rubén Darío Gómez ‘El Tigrillo’ de Pereira. Ellos hicieron historia con las anécdotas que vivieron “en las carreteras y en movimiento, que es lo importante”, como sentenció la biblia del ciclismo, don Julio Arrastía Bricca.

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