¡Gloria al bravo pueblo!

Abril 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Este 14 de abril es histórico en Venezuela. Este país decide su futuro por primera vez en 14 años de gobiernos de Chávez , con la ausencia de quien fue su líder y marcó época en elecciones y referendos en los cuales expuso su liderazgo. Guste a quien guste, no se podrá negar que fue caudillo y líder en las generaciones que gobernó.Dieciocho millones de patriotas están aptos para votar hoy y escoger entre la continuidad con Nicolás Maduro a quien Chávez designó como su sucesor, y Henrique Capriles Radonwsky, quien representa la derecha y, a decir de algunos, la vieja política de ese país. Esa que el voto popular castigó con el triunfo del coronel que curiosamente logró por los votos lo que no le dieron los tanques cuando intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez. Sobre él escribió Simón Alberto Consalvi: “Ningún presidente había tenido antes ni su dominio ni su influencia. Dibujó el Estado a su imagen y semejanza, y esta es una de las herencias que dejó. Necesariamente, los poderes del Estado deberán retomar el equilibrio y la independencia que garantizan la soberanía de la nación”. Desde entonces la política venezolana cambió. Y en la mayoría de ocasiones se escucharon más insultos que proyectos de país hasta llegar a la situación de desabastecimiento y devaluación a la que han llegado. Esta vez no fue la excepción. Quizá fueron más fuertes los epítetos entre los candidatos y más pobres las propuestas. Alguien decía que si Chávez no hubiera existido, “difícilmente los contendientes hubieran tenido tema para desarrollar en esta campaña de 9 días. Ambos lo invocaron de diversas maneras, y la votación llega sin que los votantes venezolanos sepan lo que proponen Maduro y Capriles”. Ni hablar de las promesas a nombre de Pdvsa, la caja menor de los gobiernos venezolanos.El resultado promete ser más apretado que lo que dicen las encuestas. Ya no está Chávez en persona, que infundía valor y compromiso a sus votantes. Y Maduro no es Chávez, aunque se dedicó a presentarse como “el hijo señalado por el padre de la revolución”. Hay mucha diferencia entre ese 4 de octubre pasado cuando Chávez cerró campaña en la misma Avenida Bolívar, empapado por la lluvia que llamó “el cordonazo de San Francisco”, diferente a las súplicas de su sucesor el pasado jueves. Solamente Maradona, gordo como una pelota de fútbol, y ‘los pajaritos de Maduro’ hicieron novedad en el cierre de campaña.Por el otro lado, nada nuevo. Hasta los mismos colores juveniles de Capriles y sus insultos a los orígenes de Maduro como chofer de metro, su vanidad por las mujeres bellas que lo rodean y el abrazo entre todas las clases venezolanas. En fin, más de lo mismo.Para variar, Maduro volvió a encontrar asesinos paramilitares colombianos dos días antes de la elección. Y Capriles volvió a jurar que sacará a las Farc de su santuario venezolano.Vi a Elías Jagua muy comprometido y sin embargo muy callado. Como observador, atrás de la primera fila, estaba Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea con ascendencia en las milicias bolivarianas que están para “resolver todo desde sus motos, armadas, con sus caras envueltas en pañuelos oscuros”. Son las que siembran terror en las calles de Caracas.Ojalá todo transcurra en paz. Quedan en situación crítica las misiones de Chávez, incluidas las ayudas a sus socios latinoamericanos. Y la oposición ya probó viejos y nuevos. Es hora de que busque alguno serio.

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