Generación go-fast

Marzo 06, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Los raizales de San Andrés nunca se imaginaron que su hermoso mar de siete colores también sería parte inocente de la desgracia que viven ahora que llegó el narcotráfico a navegar con sus jóvenes en las lanchas rápidas o go-fast. Y menos que fuera causa de muerte de sus muchachos que intentaron ser ricos mar adentro y nunca volvieron a sus hogares, donde sus padres lloran en la incertidumbre de la muerte o la cárcel.Así está la cosa hoy en la frontera azul de la patria. Por eso marcharon con miedo y rabia el pasado viernes. Querían demostrar a los traquetos invasores y raizales que no van a permitir más su amenaza ni el deterioro de su isla.Fue una marcha pacífica y en silencio. Pero su significado es un grito de desesperación de los jóvenes pidiendo oportunidades de estudio y de trabajo en su tierra. Un grito contra los narcos que quieren permear a los muchachos –y lo han logrado con algunos- con los vicios de la plata fácil y la rumba dura. Este corresponsal encontró dos finales, los que se fueron a altamar y les ajustaron cuentas por inoportunos o faltones, terminando en las fauces de los tiburones del Caribe, y aquellos que fueron por lana y terminaron trasquilados en una lancha de guardias costeras que los llevó a cárceles de Nicaragua, Honduras, México o Estados Unidos. Su destino fueron las celdas donde pasarán su vida sin libertad.Ahora han empezado a circular los pasquines que usan los canallas. Esos que no dan la cara porque tienen miedo de un pueblo unido. Son amenazas burdas y bochinches verduleros. Aunque no hay que creer todo lo que se dice, la gente de bien sabe que tampoco hay que voltear la espalda al peligro.El lema de la marcha fue “Devuélveme mi San Andrés”. Es lo que ellos quieren: vivir en paz en ese paraíso, como lo era hasta hace un tiempo. El coronel de la Policía Fabio López está en actitud decidida y la comunidad lo apoya. Hay que limpiar mucho, incluso dentro de la Institución. Los pastores espirituales de la comunidad ayudan con sus mensajes y oraciones.La juventud femenina en una charla informal contó sus aspiraciones estudiantiles y laborales: ellas necesitan ayuda de la Nación y, sobre todo, del Departamento que, a decir verdad, poco hace por entregar posibilidades técnicas para los estudiantes y los costos de la Internet no están al alcance de todos. Para colmo de males, los estadios y coliseos que debieron servir para los juegos nacionales de 2008 son una ruina que no sirve para nada. El deporte no existe como institución o invitación para la juventud. Los juegos pasaron, la plata se gastó y las canchas siguen en tierra colorada, con los cables en el suelo, las tribunas a medio construir y 20 o 30 personas que duermen el sueño de los injustos que acabaron con todo esto.Para que tengan una idea del monto del negocio, les cuento que se han encontrado hasta US$ 3 y 4 millones que traen los navegantes de la muerte en sus lanchas rápidas, y, al llegar a contar sus aventuras a los amigos en tierra al calor de un old-parr, se convierten en el ejemplo de los escuchas que esa noche salen con ganas de una aventura parecida. Su sueño es una go-fast que los llevará a coronar, a morir en la cárcel o en el océano.

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