Francisco, el hombre

Septiembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Comparto la conversación que tuve con Antonio Svattaro sobre su entrevista al Papa donde trata temas que ningún Pontífice ha aceptado hablar con un periodista. 15 jesuitas aportaron al cuestionario. Cuenta Svattaro que en principio se mostró reacio: “no soy rápido para las respuestas y voy a demorar mucho”.Fue en Río de Janeiro donde aceptó el cuestionario que después desechó cuando le propuso una conversación amplia. Para eso lo citó en su habitación del Domus Santa Marta, residencia eclesiástica donde habita el Papa desde cuando llegó a Roma para el cónclave que lo eligió como cabeza de la Iglesia Católica.En principio, cuenta el jesuita, estaba preocupado por la forma de hacerla y amablemente le ofreció la poltrona más cómoda de su habitación. Svattaro no oculta su nerviosismo cuando puso a andar la grabadora y sacó papel y lapicero. “Él parecía un volcán ansioso de responder, y resultamos conversando seis horas con un hombre que si bien no oculta su autoridad y sapiencia muestra su vecindad ante el entrevistador”.“Cuando me habló de la iglesia que ve y lo que necesita, dijo: veo como un hospital en un campo de batalla. Aquí no se pregunta al herido grave si tiene colesterol o si el azúcar está alta. Primero hay que curar las heridas graves y luego el resto”. Y definió el compromiso de los nuevos pastores: “El pueblo de Dios quiere pastores con las ovejas, no funcionarios de oficina que imponen lo que deciden”.Y muy directo con “la misericordia” para recibir a alguien que se practicó un aborto, o los LGTBI, o las parejas separadas del matrimonio. Le dijo a su hermano jesuita: “muchas veces no llegan a la confesión por la vergüenza que les da el trato al que son sometidos”. Francisco insistió en que “la verdadera misión nace de la misericordia y no de la dureza”, refiriéndose a lo que los vaticanistas han denominado “principios no negociables”.Este Papa que vino de la Patagonia al Vaticano también fue buen anfitrión. “El tomó mate y a mí me invitó a beber algo. Pero no licor, me dijo. Finalmente me sirvió un jugo de durazno”.Según Svattaro, así se describió Francisco: “Puedo decir que soy un poco malicioso y también ingenuo. En síntesis, soy un pecador al cual El Señor guarda y ampara”. Por su parte, el director de la revista Civitta Cristiana lo describe como “un hombre que conoce el mundo; que sabe lo que dice y que tiene los ojos completamente abiertos a la realidad. No vive en una burbuja y sabe lo que quiere”.Con respecto a la entrevista, alguien tituló en la prensa italiana: “Timonazo de Francisco a la Iglesia”. Agrego que ese es Bergoglio; que esa es la ruta trazada y que nuevamente se despoja de pectorales, anillos y sedas blancas para hablar como Francisco, el hombre. Recuerdo aquel señor que tres días antes de la elección conversó conmigo en Piazza San Pietro y con su pancarta blanca escrita a mano, “Francesco I prossimo Papa”, me dijo: “El no solo se llamará Francisco. Tendrá que ser como el de Asís y limpiar la iglesia desde lo profundo hasta la cabeza. Y comenzar de nuevo”. De pronto es el principio de lo que estamos viviendo.PD. El viernes hablamos en RCN con el presidente Santos. Lo noté muy seguro del proceso de paz: “No nos vamos a levantar de la mesa porque creo que vamos firmar un acuerdo”. Y sobre los ataques del expresidente Uribe: “a él le gusta la administración del miedo. A mí, la política del diálogo”.

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